“Durante el siglo XX nos preguntábamos qué pasaría el día en que nos quedáramos sin petróleo. Hoy la pregunta parece ser, ¿por cuánto tiempo más vamos a querer usar petróleo?”, comienza Doris Capurro su presentación en AIREC, congreso de energías renovables desarrollado en Buenos Aires la primera semana de octubre.

Abre la pregunta al público y al instante se responde: “con la baja de costos y la innovación tecnológica, hasta las petroleras tradicionales comienzan a tomarse en serio a las renovables. Las llamadas energías “alternativas” han dejado de ser “alternativas” para convertirse en principales”.

Siguiendo la idea, Capurro sostiene que “todos los pronósticos realizados por expertos hace diez años, fracasaron. Se predijo que para 2010 la energía eólica suministraría 30 GW de electricidad a nivel mundial y en 2016 esa previsión fue superada 16 veces. En el caso de la energía solar, las diferencias son aún más impactantes”.

Con datos del mercado internacional, amplió: “hace 15 años, la mejor proyección indicaba que para 2010, instalaríamos 1 gigavatio de capacidad de energía solar por año. En 2016, superamos esa meta 75 veces”.

Este cambio de paradigma asegura que involucrará directamente a la movilidad y el transporte: “el número de vehículos eléctricos es la parte más visible del cambio de modelo en el mundo: de 1,2 millones en 2015, el número de nuevos coches enchufables se espera supere los 100 millones en 2035”.

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Indica que “China es ya el país con mayor potencia de energía solar instalada. En 2015, por primera vez, por encima  de Alemania”.

Pero, según Capurro, la verdadera revolución de la energía verde vendrá con la posibilidad de almacenamiento a escala, porque no solo es vital para el mercado de vehículos eléctricos (y para los aviones) sino para resolver la intermitencia e integración de todas las tecnologías en la red.

Su optimismo por las renovables abarca diversas tecnologías: “cada hora, la Tierra recibe la misma cantidad de energía del sol que la que necesitamos para hacer funcionar toda la economía mundial durante un año”.

Y agrega: “la energía eólica podría suministrar 40 veces más electricidad que la que consume el mundo entero actualmente”.

Al finalizar su discurso, planteó: “el mundo energético permitirá, a partir de ahora, ser abordado desde la triple sustentabilidad: ambiental, social y económica”.