Definitivamente, promueve una regulación objetiva, transparente, eficiente, y no discriminatoria; pero a su vez, flexible y dinámica con menos pesos regulatorios hacia el usuario, dado las constantes evoluciones tecnológicas que está experimentando el sector energético y las propias demandas de los hogares costarricenses, el comercio nacional y los sectores productivos», explicó William Villalobos, Asesor legal de la Cámara.

Y agrega que «es un proyecto disruptivo y necesario en el proceso de transición y transformación que experimenta el sector energético a nivel mundial; que, en nuestro criterio, denota una visión centrada en 4 ejes: acceso universal, asequibilidad, sostenibilidad y seguridad”

En la mirada de la cámara contribuye decididamente a la transformación del sector eléctrico, fomentando un modelo eléctrico más sostenible, adaptando las nuevas tecnologías (especialmente si se contempla un futuro con una multitud de microrredes enlazables entre sí, trabajando de forma coordinada, como una evolución de la Smart grid), y promoviendo una mejora en las redes eléctricas; todo lo cual, contribuirá a  un aprovechamiento eficiente y sencillo de las diferentes fuentes de energías renovables.

Llama la atención que el proyecto, promueva un proceso de electrificación eficaz, pues habilita la utilización de los avances tecnológicos para lograr llevar electricidad a sectores de la sociedad costarricense que hoy día siguen sin tener acceso a este servicio público; lo cual es congruente con la democratización energética, la reducción de la pobreza energética y el empoderamiento de los consumidores; fines que como país respetuoso de los Derechos Humanos impulsamos”, detalló Villalobos.

Desde la entidad ampliaron que «el proyecto va dirigido a mejorar la eficiencia y eficacia de la generación, suministro, que da como resultado optimización del sector».

Finalmente, la cámara informa que «se está apostando a nivel país en una eficiencia del Sector, a partir de las tendencias tecnológicas que hoy son una realidad: i) un mayor uso del autoconsumo en distintos sectores, equipos de medición telegestionados, empleo del almacenamiento de electricidad; los cuales, conducen a la eficiencia energética que persigue la reducción del consumo de energía, gracias a la optimización de los recursos energéticos; que, -sin duda- dará como resultado un aprovechamiento más adecuado y una reducción de costos de la electricidad».