En las principales ciudades del país, como Buenos Aires, Rosario o Córdoba, el precio de la tarifa del gas natural que pagan los usuarios es irrisorio a comparación de lo que realmente cuesta por los fuertes subsidios que el estado dispensa. Inclusive a comparación de la región, en Brasil, Chile y Uruguay las tarifas son hasta 6 veces más altas que las de Argentina.

Facturas bimestrales cuestan la mitad que una entrada al cine, lo que promueve el despilfarro y trunca la posibilidad de estimular el desarrollo de energías alternativas en usuarios particulares.

Sin embargo, empresarios dedicados a las ventas de calefones solares aseguran que el mercado crece año a año, sobre todo en las zonas aisladas al tendido convencional de gas.

Pablo de Benedictis, co-fundador de la empresa Goodenergy, declaraba a energiaestrategica.com que durante el semestre pasado las ventas de colectores crecieron un 50 por ciento. Del mismo modo, Nicolás Giorlando, responsable de la comunicación de Energe, en diálogo con este medio declaró: “nuestra producción y nuestra facturación en lo que va del año creció un 70 por ciento”.

Giorlando remarcó que “la ciudadanía de a poco adopta políticas con criterios de sustentabilidad” por lo que apuesta por este tipo de tecnologías que permiten un ahorro de hasta un 80 por ciento de gas natural, evitando además emanaciones considerables de impacto ambiental.

Si consideramos también que los equipos duran aproximadamente 20 años el negocio se hace aún más tentador, pero hay que destacar que los costos entre el equipo e instalación oscilan los 17 mil pesos, monto un tanto oneroso a comparación de la actual tarifa de gas. No obstante, el mercado sigue creciendo y los industriales observaron que, “de sincerarse la tarifa, se generaría un ‘boom’ en el mercado”.

Es sabido que tarde o temprano el estado deberá dejar de subvencionar, o por lo menos destinar menos fondos, a las tarifas de electricidad y gas. De ser así, el empresario ligado a Energe subrayó que la industria nacional está preparada para satisfacer la demanda.

Redoblando la apuesta, Giorlando aseguró que tienen la capacidad de hacerle competencia a los productos importados como los de China. “Los colectores solares argentinos tienen mayor calidad, resisten heladas, caídas de granizo, entre otros avatares climáticos”, resaltó.

Por otra parte, vale destacar el esfuerzo que están realizando la Comisión de Energía Solar Térmica del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), que se encuentran detrás de la actualización de la IRAM 210 002-1 y la IRAM 210 004, criterios que fijarán pautas de diseño y rendimiento en los equipos comercializados en mercado argentino para garantizar su confiabilidad. Las normas podrían entrar en vigencia durante el próximo mes de agosto.