Los estudios de comunicación hace tiempo que dejaron de hablar un mensaje lineal, formado por un emisor y un receptor. Superado este modelo hegemónico durante el siglo XX, que ubicaba a los medios como eje central y con una capacidad todopoderosa para influir en las ideas de la sociedad, otros autores fueron agregando valor a estos primeros supuestos. Luego de un extenso debate, se alcanzó un consenso para entender a la comunicación como un proceso de construcción de significación.

Es en esta instancia inicial de construcción que se encuentra el sector de las energías renovables en Argentina y América Latina. ¿Cuáles son los puntos que se deben destacar y difundir para lograr el apoyo de la sociedad? ¿Alcanza con reflejar sus beneficios medioambientales para conseguir adhesión? Generar este debate es el objetivo de esta columna de opinión.

Sin dudas, un postulado que a veces se pasa por alto, pero no por eso es poco importante, tiene que ver con la inteligencia de concentrar los esfuerzos de los discursos en los intereses sociales de hoy en día. Unificar el mensaje bajo esta premisa puede ser la clave del éxito.

Sobre este tema, opinó Martin del Nido, uno de los responsables C&A, una empresa abocada a la Comunicación Institucional y los asuntos Públicos: “Insisto en difundir las mejoras que generan las energías renovables en la calidad de vida presente y futura; son el futuro, futuro creíble, tangible, más tangible aun que los hidrocarburos”.

Siguiendo la idea, Del Nido planteó: “el poder político debe darse cuenta que el tema  está instalado (por suerte) en la agenda de la sociedad como algo impostergable, por ello quien se precie de político debería reforzar los vínculos con los sectores que producen, propician, vinculan y que tiene que ver en todo aquello relacionado con estos temas y gestiones, aquellos que coloquen este tema en su agenda llevaran cierta ventaja respecto de los que no lo han hecho”.

¿Cómo debería posicionarse el sector frente a los hidrocarburos? Hasta el momento, el grueso de los dirigentes y empresas prefieren hablar de una expansión en conjunto, compartida, para no afectar intereses que puedan abrir grietas.

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Sin embargo, al momento de pensar la energía en el mediano y largo plazo, queda expuesto que se trata de un juego de suma cero, en el que no todos pueden ganar. Si hay un vencedor, es porque otro no accedió a ese lugar. Una planta de generación térmica, significa un parque solar, eólico o de biomasa, que no se construyó.

En relación a este postulado Del Nido tiene su opinión: “No creo que se trate de estar frente o en la vereda opuesta, estimo que  las petroleras tienen cabal conocimiento de  su negocio  y  de la  fecha de vencimiento, imagino que  esto  será así de forma impostergable, los recursos se agotan… por ello creo que algo bueno sería que evaluaran el acompañar/generar/ asociarse a estos emprendimientos que son el futuro y llegaron para quedarse”.

Pensando en conquistar el interés de la ciudadanía. ¿Qué es preferible? ¿Poner el acento en las ventajas ecológicas, económicas o en los desarrollos tecnológicos? También Del Nido compartió su punto de vista: “Ni tanto ni cuanto, creo que con mejores desarrollos tecnológicos, en serio y con responsabilidad, mayores pueden llegar a ser las ventajas ecológicas; en este capítulo al Estado le caben el peso de las responsabilidades en cuanto a ser el que guía, orienta y traza el camino; ningún país desarrollado en estos temas ha tenido un Estado ausente, por el contrario, este tema figura entre sus responsabilidades indelegables; ejemplo de esto es Estados Unidos”.

Dado el desarrollo de la industria, Del Nido reclamó la creación de una Secretaría de Energías Renovables a nivel ministerial. “Debe estar separado del Ministerio de Medio Ambiente, que ya tiene demasiadas competencias”, sostiene.