En potencia, estos sistemas suman 1,493 MW, lo que significa el 40% de la capacidad fotovoltaica instalada total en Brasil (3,762 MW), es decir, incluyendo los grandes parques de generación concentrada.

El 60% de las conexiones fotovoltaicas se concentran en cinco Estados: Mina Gerais (20,2%), Río Grande Do Sul (13,9%), Sao Paulo (11,8%), Paraná (10,9%) y Mato Grosso (7,3%).

Y en el ranking de municipios con mayor actividad de generación distribuida figuran Brasilia 18,4 MW, Río de Janeiro 18,1 MW, Uberlandia 16,7 MW, Fortaleza 16,5 MW, Culabá 16 MW y Bele Horizonte 12,7 MW.

A pesar de estos resultados, la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL) planteó una reducción de la tarifa a los generadores fotovoltaicos de pequeña escala.

En concreto, esta agencia encargada de regular el sector, planteó una reducción del crédito concedido para la energía inyectada a la red por los propietarios de plantas fotovoltaicas con una capacidad de generación de hasta 75 kW y para instalaciones de 75 kW a 5 MW.

La medida será estudiada hasta el 30 de noviembre, pero no cayó nada bien en los sectores industriales de Brasil, quiénes buscan desactivar estas ideas en línea con un plan de reducción fiscal que lleva adelante Jair Bolsonaro.

“El regulador necesita equilibrar la regulación para que los consumidores que dependen exclusivamente de la red no se vean afectados por los consumidores que generan su propia energía”, dijo el jefe de ANEEL, André Pepitone.

Y agregó que “debe haber una distribución justa de los costes. Este es el papel del regulador”.