La Cumbre Latinoamericana de Generación Distribuida organizada por Latam Future Energy, Energía Estratégica e Invest in Latam dejó varias novedades respecto al financiamiento para dicha tecnología en Argentina. 

Una de ellas es lo que sucederá con el Certificado de Crédito Fiscal (CCF), beneficio promocional establecido en la Ley Nacional Nº 27.424 el cual se le otorga al usuario en forma de bono electrónico a su favor y se verá reflejado en su cuenta de AFIP.  

En otras palabras, puede ser utilizado para el pago de impuestos nacionales, tales como el impuesto a las ganancias y el impuesto al valor agregado (IVA), entre otros, en el momento que lo desee, durante los cinco años posteriores a la obtención.

Pero la problemática surge en torno a ello es que el monto estipulado, de $30.000 por kW instalado hasta un máximo de $2.000.000 por instalación, quedó atado a la normativa que regulaba y definía los valores a finales del 2019 y, hasta la fecha, no fue renovado, aún con el contexto macroeconómico que atraviesa Argentina. 

Sin embargo, Nicolás Biurrún, Coordinador de Generación Distribuida de la Dirección Nacional de Generación Eléctrica, se encargó de despejar dudas y brindar optimismo en relación al beneficio para los usuarios industriales: “Durante este año se actualizará el monto de los CCF con el objetivo de seguir el cubrimiento con el que se pensó inicialmente, es necesario por factores como la tarifa, inflación o devaluación monetaria”.

Nicolás Biurrún participó de la segunda jornada de la Cumbre Latinoamericana de Generación Distribuida

“Si uno se para en el momento que salió el Certificado de Crédito Fiscal, la idea es que cubra el mismo porcentaje de una inversión de instalación de generación distribuida”, agregó pese a que prefirió no dar el importe concreto.  

Por otra parte, el especialista no dejó de lado a los usuarios residenciales y afirmó que también se trabaja en ese ámbito. ¿Con qué herramientas? Junto al Banco de Inversión y Comercio Exterior se plantea la posibilidad de implementar créditos blandos o algún tipo de apalancamiento financiero. 

Además está el Fondo para la Generación Distribuida de Energías Renovables (FODIS), que por diversas circunstancias tuvo una falta de aplicación y genera preocupación en el sector. Biurrún nuevamente aclaró la situación y mencionó que “hubo reuniones con el BICE y con distintas entidades financieras para ver la manera de utilizar el dinero que está en el Fideicomiso”. 

“Es una pena no poder utilizar el dinero que está dedicado para fomentar el sector de generación distribuida. De todos modos la idea en el corto plazo es sacar algún tipo de líneas, créditos blandos, apalancando tasa o capital, e incluso hay mucho interés de las entidades financieras de sacar líneas de créditos exclusivas para el sector renovable, y en particular para la GD”, agregó. 

Esto puede llevar a una alza de usuarios-generadores conectados a la red, más aún teniendo en consideración que durante 2020 se triplicó la cantidad de instalaciones con la suma de doscientos cuarenta nuevos U/G sobre un total de trescientos seis a diciembre de dicho año. 

A tal punto que desde la Dirección Nacional de Generación Eléctrica prevén, aunque con una mirada conservadora, que “en 2021 puede crecer el doble de lo actual, es decir, 4 MW más”. 

“Pero al ser una ley de adhesión, depende fuertemente que ciertas provincias importantes, como Buenos Aires o Santa Fe, adhieran al programa y de ver los resultados de beneficios promocionales”, apuntó.