Entre diciembre de 2013 y junio de 2014 la alícuota que grava las exportaciones al biodiesel bajó del 20,91 por ciento al 9,36, medida que hizo posible a la industria local retomar las ventas a nuevos destinos, por fuera de la Unión Europea, hasta hace poco el principal socio comercial.

Más tarde, la Unidad Ejecutiva de Monitoreo sorprendió con un nuevo ajuste y la ubicó en el 11,16 por ciento. No obstante esta modificación que despertó viejos fantasmas, las operadoras se animaron a embarcarse en nuevos proyectos con el exterior.

Este beneficio fiscal fue aprovechado, en principio, por las empresas grandes e integradas, aquellas que elaboran el aceite de soja y manejan toda la cadena de producción. Luis Casado, Gerente Comercial de Unitec Bio, sostuvo que la firma que dirige, que no está en estas condiciones, sino que compra el aceite para procesar sus productos, aún no decidió comercializar a otros países.

Si bien reconoce que el panorama es más favorable para el sector, por las mejoras de los precios internos, en cuanto a exportaciones aclara que “se trata de un tema que todavía estamos analizando”. Diferencia que las compañías que manejan toda la cadena de producción están concretando operaciones.

Puertas adentro, Casado señala que la disminución del consumo de naftas y gasoil al público provocó un efecto negativo en las entregas a petroleras para el cumplimiento de la mezcla al 10 por ciento con gasoil. “Si bien cumplimos con el cupo que establece la Secretaría de Energía para el corte obligatorio, en los últimos meses no pudimos aplicar excedentes como lo veníamos haciendo”, comentó Casado.

Esta situación fue en parte compensada por el mantenimiento del valor del aceite de soja, lo que permite por el momento cerrar el mes en positivo.

Casado lamenta que el nicho que se abrió en Argentina, la venta de biocombustible para generación eléctrica, luego de que el Gobierno desgravara el 41 por ciento de impuestos internos al biodiesel, no podrá ser aprovechado por Unitec Bio.

La generación eléctrica queda circunscripta a las grandes empresas. Como a las centrales térmicas se accede por licitación,  la falta competitividad nos posiciona en desventaja frente a las grandes”, lamentó.