Se trata de Dreyfus y Vicentín, compañías que hasta hace poco exportaban al mercado norteamericano. En su presentación alegaron que los aranceles impuestos representan el 75% de derechos antidumping actuales, los que «son arbitrarios, injustificados e ilegales». El proceso va a durar entre 18 meses para saber la respuesta del Tribunal.

Hay que agregar además que la Comisión Internacional de Comercio de los EE.UU. (ITC, por sus siglas en inglés) consignó también que el biodiésel argentino recibe subsidios y por eso entendió que la industria norteamericana fue dañada por las importaciones, por el cual impuso un arancel del 72 por ciento. De esta forma se cerró la llegada del biocombustible local por los próximos 5 años.

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El ITC voto en forma unánime a favor de su industria cerrando filas con el reclamo del Junta Nacional de Biodiésel (NBB, por sus siglas en inglés) la cual publicó en su momento: «Estamos satisfechos de que las órdenes de trabajo compensatorias contribuyan a nivelar el campo de juego de modo que la industria nacional tenga la oportunidad de producir en los niveles que sabe que puede», dijo su director ejecutivo, Donnell Rehagen.

Hoy la industria local sólo tiene el mercado europeo abierto, pero éste será sólo hasta enero próximo donde se dará a conocer un arancel similar al que aplicó EE.UU.

Fuente: BAE.