El biodiésel es un producto que tiene a la Argentina como gran protagonista, tanto por su producción como por su exportación. También por su consumo interno, que tuvo su mejor año en 2011, con 1649 millones de litros, pero que empezó a explotar en 2009, cuando se pasó de 680 millones a 1142 millones.

Pero lo que vale es la actualidad, y lo cierto es que este año se cerrará con 1300 millones de litros, lo que significan 29,54 litros per cápita anual.

En efecto, según la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno (AABH), este año se consumirán en el país 1.300 millones de litros de biodiésel a base de soja, que se incorporarán al diésel como corte obligatorio.

«Está amesetado el consumo local, porque no se tomaron las decisiones políticas de aumentar el corte en gasoil (que sigue en 10%) y no se usa en la generación eléctrica», explica Claudio Molina, director ejecutivo AABH.

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Para tener referencia, el consumo de biodiésel en los Estados Unidos será este año de 7500 millones de litros; el de Brasil, de 4600 millones, y el de Indonesia, de 3600 millones.

Lo malo es que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos estimó que la producción y la exportación argentina de biodiésel caerán este año respecto de 2017. «La producción va a bajar más de 10%, por la menor exportación causada por: cierre del mercado de los Estados Unidos, posible sanción europea para contrarrestar subsidios y suba de los derechos de exportación», dice Molina.

«El año pasado se exportaron 1,65 millones de toneladas, mientras que este año se terminará en 1,3 millones», acota.

En términos porcentuales, en la Argentina el corte en el gasoil es el más alto de la región; pero el gran competidor del país en la exportación de aceite, que es Indonesia (con aceite de palma), estableció un corte de 20%. Brasil anunció que va a ir progresivamente hasta llegar a 15% en 2023.

Fuente: La Nación.