El miércoles pasado se realizó un seminario organizado conjuntamente por el Instituto Argentino de la Energía «General Mosconi» y la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno, que contó con el auspicio de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) en la sede del IAE, ubicada en Moreno 943, tercer piso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La apertura estuvo a cargo del presidente del IAE, Jorge Lapeña, también ex secretario de Energía durante el Gobierno de Alfonsín. Luego fue el turno del Ing Héctor Huergo, presidente de la Asociación de Biocombustibles e Hidrógeno. Más tarde se hizo cargo de los micrófonos  Víctor Castro, Director Ejecutivo de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO).

Desde distintos puntos de vista, los referentes de la actividad versaron sobre la “Situación actual y perspectivas de los Biocombustibles en Argentina”. Todos los expositores destacaron el potencial alcanzado por nuestro país y analizaron el porvenir con expectativas.

Por último analizó el negocio Claudio Molina, Director Ejecutivo de la Asociación, quién a poco de comenzar su disertación, graficó el desarrollo de la industria: “Desde 2007 la capacidad instalada que se construyó para la producción de biodiesel y bioetanol alcanza aproximadamente a una tercera parte de la capacidad de producción de gasoil y naftas. O sea, que en siete años construimos el equivalente a la destilería de YPF en Ensenada”.

No es poca cosa lo que se logró a partir de esta política pública, que fue apoyada por el arco opositor casi en su mayoría”, destacó.

En diálogo para este medio, Jorge La Peña, hizo un balance del evento: “una jornada muy positiva, en la cual hemos escuchado a los miembros de la asociación de argentina de biocombustibles e hidrogeno, sobre la situación en materia actual de biocombustibles, sobre lo mucho que se ha hecho en estos últimos años, y sobre las posibilidades ciertas que tiene el biocombustible de constituirse en una viga fundamental de lo que es una estructura fundamental en el largo plazo en la Argentina”.

En su visión, tanto el biodiesel como el bioetanol, deben ser utilizados “para aumentar la oferta interna, para aportar combustibles que de otra forma tendrían que producirse a partir de derivados del petróleo, ampliando inclusive el parque de refinerías”.

Siguiendo la idea agregó que “es un aporte en la diversificación de la matriz, cosa que le importa mucho al Instituto Mosconi”.