Como se mencionó en una nota reciente, para el invierno de 2019, gracias al aumento de generación hidroeléctrica, nuclear y las nuevas centrales renovables, se espera un bajo uso de combustibles líquidos, siempre y cuando no haya ningún evento inesperado u olas de frío significativas.

Esto es una buena noticia en varios aspectos. Por un lado, permitirá que los costos del sistema eléctrico sean menores, dado que los combustibles líquidos son significativamente más caros que el gas natural. Adicionalmente, brindaría un alivio sobre la delicada balanza comercial argentina debido a que generaría ahorros de importaciones de Gas Oil y, eventualmente, Fuel Oil.

Fuente: CAMMESA

Impacto en precio

El ahorro para el sistema por el menor uso de combustibles líquidos y gas natural se puede estimar en base a la información publicada por CAMMESA.

Por ejemplo, se puede contrastar cuánto se hubiera gastado en combustibles líquidos si se tuviera que consumir los mismos volúmenes del año anterior con lo que se gastaría en el despacho medio esperado, considerando los precios vigentes en 2019.

Así, se encuentra que el total ahorrado en combustibles a lo largo de los 3 meses analizados es del orden de los 475 millones de dólares, implicando un beneficio del orden del 35% del gasto posible en combustibles.

Vale aclarar que parte del menor uso de líquidos se debe a la mayor generación renovable que pasaría de 280 MW medios en 2018 a 988 MW medios en 2019. Suponiendo que esta nueva generación renovable está valorizada en 70 USD/MWh, el costo de esta energía verde adicional es de 110 millones de dólares. El resto de las tecnologías que aumentan su producción (nuclear e hidroeléctrica) tienen costos variables pequeños.

Así, se alcanza un ahorro del orden de los 350 millones de dólares para el sistema (menos uso de combustible y más generación renovable que debe ser abonada). Si consideramos la totalidad de la demanda eléctrica del trimestre, se encuentra que el ahorro en el costo de generación es del orden de 10 USD/MWh.

Es decir, en caso de no existir esta reducción de necesidad de combustibles fósiles por una combinación de menor demanda eléctrica y mayor oferta renovable, nuclear e hidroeléctrica el costo medio del sistema para estos meses, no se situaría en el orden de los 80 USD/MWh sino cómodamente por encima de los 90 USD/MWh.

Impacto en balanza comercial

El menor uso de combustibles líquidos va a permitir, además, una mejora sensible en la balanza comercial del sector energético, teniendo en cuenta que la totalidad del Gas Oil utilizado es importado y el Fuel Oil puede ser importado o, en caso de ser local, ante un menor uso interno puede generar saldo excedente para una eventual exportación.

En el caso del Gas Natural, se pueden estimar ahorros en comercio internacional mayores a los supuestos anteriormente, dado que el precio del gas importado (así sea de Bolivia o vía GNL) es sensiblemente mayor al local (al cual se valorizó el punto anterior). No obstante, siendo conservador, para estos 3 meses puede haber menores importaciones o mayor generación de saldos exportables por un monto de 475 millones de dólares.

Beneficios Ambientales

La generación eléctrica con Gas Natural, además de ser más barata, es mucho más limpia que la desarrollada con Gas Oil o Fuel Oil. De acuerdo al Cálculo del Factor de Emisión de CO2 de la Red Argentina de Energía Eléctrica del año 2015, la generación mediante el uso de Gas Natural genera 1,936 tCO2/dam3 mientras que en el caso de la realizada con Fuel Oil este valor asciende a 3,127 tCO2/t y en el caso de Gas Oil a 3,11 tCO2/m3.

Así, considerando el menor uso de combustible en general, y líquidos en particular, en los meses de mayo a julio de 2019 con respecto a los correspondientes a 2018, encontramos que las emisiones totales generadas por el uso de estos combustibles disminuirían más de un 25%. Del total de emisiones evitadas, dos tercios corresponden a menor uso de Gas Oil mientras que casi un tercio se debe al menor uso de Fuel Oil.