Tal como lo había anticipado el presidente de Ambiental Solution Argentina, José Luís Martínez Justo, a este medio, el pasado jueves 16 estuvo disertando en la exitosa jornada sobre Bioenergía que organizó la Unión Industrial Argentina (UIA) a cargo de la charla denominada: ‘Nuevas Tecnologías para Biocombustibles y Biomasa’, donde habló acerca de los beneficios económicos y ambientales de la producción y autoconsumo de biodiesel.

Allí Martínez Justo explicó que el diésel, al estar gravado de impuestos internos aplicados a su consumo, y frente al precio de la soja que viene en caída (y con él el precio del biodiesel), es conveniente montar plantas a los fines de auto-abastecerse de combustible y solventar los gastos de transporte. «Se ahorra un 30 por ciento ahorro frente a la compra de gasoil; es tanto económica como ecológicamente sustentable”, destacó.

Martínez Justo dijo que coyunturalmente para este tipo de casos es conveniente montar una planta de biodiesel y se respaldó resaltando la potencialidad de aquellas con “tecnologías de última generación”.

“Las plantas modulares, que pueden variar en la producción e ir desde 1.000 a 17.000 toneladas al año, requieren un costo de operación bajo y la puesta en marcha se logra en poco tiempo”, precisó.

Graficó que con una central montada en un contenedor de 40 pies, se pueden producir alrededor de 10.000 toneladas al año y sólo hace falta una persona manejarla. “Hoy en día muchas empresas de transporte comienzan a interesarse en esta política” resaltó.

Por otra parte, si bien una Pyme puede no tener la capacidad ni los fondos iniciales para montar estructuras de este tipo, Martínez Justo enfatizó sobre el tipo de trabajo mancomunado. “Esto es aplicable en cooperativas a nivel nacional” que al distribuir la producción generada pueden amortizar el gasto en un año. Subrayó que “este tipo de iniciativas es ideal para una cooperativa entre Pymes”.

Hay una cantidad de empresas que están trabajando en el tema y están viendo la posibilidad de colocar en 2015 su propia planta”, dijo en ese sentido y resumió al respecto: “el concepto general es tener una planta pequeña, de bajo costo, con productos de calidad, que se puede operar por una sola persona y en forma remota”. Además, “hay menos problemas de mantenimiento” que una convencional.

Sobre eficiencia, remarcó: “Por un lado hace que la calidad del biocombustible obtenido supera cualquier norma europea, y permite su utilización masiva».

Plantas de biocombustibles de última generación

Martínez Justo comparó las plantas de biodiesel que actualmente operan con las de última generación, diseñadas en EEUU, que pretenden fabricar en el país.

Señaló que estas “no utilizan ácidos ni agua para el pre tratamiento del aceite y lavado del biodiesel” y poseen disposición de acceso de “cualquier tipo de materia prima, por eso son multi-feedstock”.

Hizo hincapié en la agilidad de procesamiento que tienen estas fábricas de biocombustible sobre el aceite de soja. “La energía entregada en la operación es tan grande que una planta convencional tarda una hora para la descomposición molecular, en esta planta se hace en menos de un minuto”.

Además, contó que toda la maquinaria clásica requiere de una neutralización antes de pasar al procesamiento del biodiesel, cosa que no ocurre con estas más modernas, evitando aquel paso de pre-tratamiento lo que permite que el proceso se acelere en gran medida.

Los tiempos se acortan de manera considerable. Lo que podía llegar a demorar 13 o 14 horas en una planta convencional, en esta tarda 3 o 4 horas, explicó el disertante. Al respecto, finalizó: “La norma es superior a las tecnologías que hoy existen en el mercado”.