¿Han detenido sus operaciones por el avance del nuevo coronavirus?

Estros procesos se trabajan en el mediano plazo. Por lo que, algunas operaciones sobre las que trabajamos ahora, las confirmamos tiempo atrás.

En Monterrey, acabamos de cerrar un contrato con una iglesia para montar montar tres sistemas fotovoltaicos. Lo veníamos trabajando con platicas abiertas desde inicios de enero y hoy se confirmó.

Sin embargo, también debo confesar que muchos procesos que estaban abiertos ahora están suspendidos por el cese de la actividad en muchas plantas donde se iban a instalar los sistemas.

En aquellos proyectos que han cerrado contrato, ¿ya tienen asegurado con proveedores el suministro de equipos para la construcción?

Sí. Como estamos integrados con una empresa hermana que es distribuidora de materiales para el sector fotovoltaico llegamos a hacer algunas provisiones asociadas para tener inventario suficiente.

No obstante, durante la contingencia en Asia, sí se complicaron proyectos que tenían que estar terminándose a finales de marzo. Por lo que, en algunos proyectos llevamos un 50% instalado porque se contó a tiempo con la estructura, cables, transformadores e inversores. Lo que es paneles sí tuvieron un retraso y los esperamos el 15 de abril próximo. 

¿Han impactado en la industria las medidas que tomó el Gobierno federal para afrontar el avance de la pandemia?

Desde presidencia han suspendido operaciones para la industria cervecera, automotriz y turística. Esos son los sectores con mayores impactos.

Para la industria eléctrica no hay medidas restrictivas. Todo el sector energético –englobando combustibles y electricidad– ha quedado dentro del ramo estratégico que continúa actividades junto con la industria de los alimentos, el sector de la salud y farmacias.

No obstante venimos haciendo distintas previsiones para este principio de año.

¿El avance del covid-19 por Europa el mes pasado activó su alarma para hacer previsiones?

Venimos atentos desde antes. En los meses de diciembre y enero no solo estaban circulando noticias del coronavirus, también hubo un conato de conflicto bélico entre Estados Unidos e Irak con los misiles que se lanzaron.

Nunca sabes cuánto un imprevisto de principio de año puede hasta cambiarte la jugada, ya sea por cambios de divisas o emergencias sanitarias.

¿Qué previsiones realizaron? 

En Becquerel Power amarramos a pesos todos los anticipos e inventarios que pudimos confirmar. Compramos al tipo de cambio de diciembre previendo contingencias hacia el arranque del año.

Ya identificábamos que podría darse un freno a la economía que podría meter presión al tipo de cambio. Por lo que, decidimos ir desdolarizando las operaciones.

Para los contratos que estamos firmando ahora, como aquel que tenemos con una iglesia, dimos un tipo de cambio preferencial. Ahora el cambio está fluctuando entre $24,50 y $25 por dólar y nosotros tratamos de respetar un tipo de cambio a $22 por dólar para nuestros clientes.

Es una estrategia para tratar de sortear los próximos meses con contratos firmados y, si se nos da la oportunidad, continuar construyendo.

¿Y ese tipo de cambio preferencial como afecta a su negocio a futuro?

Entendemos que hacer una concesión de ese tipo va a disminuir nuestra capacidad de compra, a la hora que cobremos los proyectos, si tomamos como referencia las compras que realizamos en el pasado con otro tipo de cambio.

Estamos privilegiando seguir con proyectos, sacrificando algo de margen por el tipo de cambio, sin modificar nuestros precios por la contingencia.