El desarrollo de las baterías de litio como un complemento a la energía solar, y a la generación distribuida en particular, es una propuesta que cada vez se escucha más dentro del sector energético de Latinoamérica por parte de diversos actores. 

Uno de ellos es Juan Pablo Prieto, Gerente de Proyectos en ROCSA, empresa representativa en la región de la compañía italiana ATON Green Storage, quien apuesta al residencial, oficinas, comercios y pequeñas industrias.

El especialista comentó las ventajas principales de esta tecnología: “Se puede lograr mayor valores de ahorro y poder resguardarse frente al corte de energía, un factor que en la región es bastante importante y cotidiano”. 

Modelo y funcionamiento de batería de litio que propone ROCSA

¿Por qué? La conmutación es automática y no se percibe el corte de energía, a lo que también se debe sumar la vida útil, con una garantía que se acerca a los diez años por parte de la empresa. 

Sin embargo, Prieto explayó que “es fundamental que esos ahorros de energía se vean sobre una energía que se cobre lo que vale, porque sino uno ahorra algo que en realidad no vale mucho y, en cierto punto, hace que se desestimule a este tipo de inversiones. 

“A eso se debe sumar que en Argentina prácticamente no hay ningún tipo de crédito para aquellos que desean aplicar estas tecnologías e instalaciones. No hay un gran estímulo hacia las personas que quieren apostar a esto”, agregó.

 ¿De qué manera se podría trabajar ese fomento? – «Quizás habría que buscar la forma de que el subsidio eléctrico no sea el estímulo, porque ese sistema nos está desbancando por todos lados, o apuntarlo a otro sector como los paneles solares», afirmó. 

Incluso puso como ejemplo que en Italia existe un programa del gobierno en el cual el incentivo se da en descuentos impositivos. Es decir que la inversión se descuenta en los impuestos. «Eso hace que se potencie un montón este tipo de instalaciones en dicho país», aclaró. 

Siguiendo la misma línea de comparativas sobre la GD en países, en este caso de la región, Prieto señaló que “si bien hubo avances en los últimos dos años, sacando la diferencia de escala, la relación en cuanto a la población general de la proyección en Argentina está un poco frenada respecto a Brasil o Chile”. 

“Más allá de la situación económica, en Argentina quizás falta ese apoyo de las instituciones públicas para fomentar este tipo de tecnología, que cada vez esté más vigente y haya más gente que la pueda aplicar”. 

Además, resaltó que “en Brasil hay una situación contraria a la Argentina, dado que la demanda por la acumulación es muy grande por la falta de cubrir los horarios de consumo pico”. 

¿Por qué? La conmutación es automática y no se percibe el corte de energía, a lo que también se debe sumar la vida útil, con una garantía que se acerca a los diez años por parte de la empresa. 

Adhesión de Buenos Aires a la Ley de GD

Otra de los temas importantes dentro de la generación distribuida en Argentina es la adhesión de las provincias a la Ley Nacional 27.424, principalmente por parte de Buenos Aires, provincia con mayor población del país y la que mayor energía consume. 

Al respecto, Juan Pablo Prieto opinó que “a veces es inentendible esa no adhesión, porque lo que le cuesta a la distribuidoras del interior de la provincia es llegar a la punta de línea y abastecer el consumo final”. Hecho que la GD podría facilitar al quitar la carga a la redes de distribución, más allá del rédito económico. 

“La posición que toma Buenos Aires no la entendemos desde la practicidad, pero evidentemente hay cuestiones políticas que ya son superadoras o que pueden ponerse delante de la materia energética”. 

“Es increíble que la provincia no tenga esta posición tomada. Todo lugar donde pueden tomar la decisión de aplicar la generación distribuida, se aplica”, sostuvo el especialista.