Ya sea por una conciencia genuina respecto a la importancia de cuidar el planeta y sus recursos naturales, como por un interés netamente económico, la tendencia mundial que invita a desarrollar construcciones sustentables ya llegó al país.

De hecho, en ciudades como Buenos Aires, Rosario y Córdoba, se erigen edificios corporativos ecológicos; la mayoría de ellos, en respuesta a las exigencias de sus casas matrices en el exterior. En este sentido, las entidades bancarias son las más proactivas. Pero eso no es todo: ahora también aparecen proyectos de viviendas sustentables que tienden a ser autosuficientes y autorreguladas. El principio básico es que buscan ser eficientes en el ahorro de energía.

Según el sistema internacional de certificación Leed (Leadership in energy and environmental design) elaborado por la United States Green Building Council, con sede en la Argentina, una edificación sustentable es aquella cuyo diseño y método constructivo reduce significativamente el impacto negativo de ella sobre el medioambiente y sus habitantes.

Así las cosas, el beneficio principal de las residencias ecológicas es el de no desperdiciar, y en consecuencia, proteger los recursos naturales. Otra ventaja sobresaliente es que logra un ahorro considerable en los gastos fijos de una casa.

Vale aclarar, además, que al contrario de lo que sucede en un proyecto convencional, a la hora de construir una residencia ecológica “se analiza, no sólo la parte estética, sino también los aspectos técnicos”, explica Néstor Sucko, CEO de Proyecto Casarella, un condominio de viviendas sustentables en pleno desarrollo.

El empresario señala que esta clase de iniciativas aún “no han progresado en la Argentina, como sí en Europa y Estados Unidos porque, con el tema de los subsidios, es más barato consumir más energía. Entonces, el usuario prefiere no invertir en ecología. Sin embargo, vemos que desde finales del año pasado, los propietarios empiezan a ver sorpresas en sus facturas de agua, gas y luz”, precisamente por la quita de asistencias del Estado.

Esto conlleva a cambiar el pensamiento a la hora de construir -o modificarsus casas como ocurrió en Europa donde la energía tiene un costo alto”, afirma.

Y no hay que irse tan lejos. Ya que, tal como señala el presidente de la Sociedad de Arquitectura Sustentable, Juan González Calderón, en países vecinos como Chile y Uruguay las tarifas de energía son entre dos y tres veces más caras que en la Argentina. Pero, a partir de la quita de subsidios, los montos se incrementan.

Además, la construcción de una vivienda ecológica, representa un monto equivalente a lo que habría que invertir en una tradicional.

A lo sumo un 10% más caro dependiendo de los valores que hoy son muy volátiles por las grandes fluctuaciones de mercado”, admite Sucko.

En contrapartida, aclara que hay “entre un 30% y un 50% de beneficio en el gasto energético que es de por vida. Y se logra una vivienda mucho más confortable. No tenés la humedad del invierno y es más fácil tanto calefaccionarla como refrigerarla”.

CONDOMINIO VERDE

En Cardales, en la provincia de Buenos Aires, Proyecto Casarella construye, comercializa y financia el Condominio Casarella, que no es sino una nueva línea de casas ecológicas enfocadas en el ahorro energético. “Estamos en la etapa de planos y en un mes comenzaremos la construcción que, estimamos, estará lista en un año” señala su CEO.

El condominio implica una inversión de u$s 1.500.000 y se ubicará en Cardales Village con unidades que van desde monoambientes con precios “en el orden de los u$s60.000 hasta departamentos de tres ambientes a unos u$s90.000”. El metro cuadrado, así, se valúa, según señala Sucko, en “alrededor de los $14.000”.

Entre otras cualidades, los departamentos tendrán parrillas en sus balcones pero más importante aún, sistemas de calefacción por pisos radiantes que aprovecharán la energía del sol. También habrá “recuperación de agua de lluvia para no tener costos de bombeo con perforaciones y para el flujo de agua sanitaria (caliente). Al gas lo vamos a utilizar sólo como medio alternativo”, describe.

Otra ventaja de Proyecto Casarella es que permite la separación de aguas. Así, el flujo que se utiliza en lavatorios y duchas se puede volver a usar en las mochilas de los inodoros. También aplicarán un sistema de chimeneas solares que lo que hacen es “tomar el aire fresco de la parte baja de la casa para comportarse como un invernadero en la parte superior. El objetivo es que, tanto en invierno como en verano, la vivienda tenga unos 24 grados de temperatura”, explica el empresario.

En plena Ruta 2, en el Km 76, en Bransen, se encuentra el Ecobarrio El Retiro, un barrio cerrado de 80 hectáreas y 519 terrenos de entre 800 y 1500 m2. El proyecto, está en la etapa de pre-venta y, de hecho, desde su lanzamiento hasta ahora –poco más de un año- ya se adjudicaron 70 lotes.

Para lograr ser sustentable, se realizó un estudio bioclimático de la ocupación del suelo, se evaluó la vegetación adecuada para cada sector y se pusieron en marcha planes para recuperar agua de lluvia y utilizar energías renovables de la mano de molinos de viento para el bombeo de espejo de aguas y de aplicación de sistemas solares así como de artefactos fotovoltaicos, entre otros.

El tratamiento de residuos sólidos y orgánicos también está contemplado. Y, tal como señala, el arquitecto Juan Carrasquet, la idea es, además, brindar “asesoramiento gratuito a propietarios y profesionales que deseen implementar alternativas ecológicas en sus viviendas particulares”. Allí, un terreno de 800 m2 tiene un valor de $ 191.800.

UN PASO MÁS ALLÁ

La tendencia ecológica suma cada vez más adeptos en Argentina. Por caso, Juan González Calderón, al frente de su estudio ON Arquitectura, actualmente trabaja en el proyecto y dirección de una posada sustentable para unos 15 huéspedes en Iberá, Misiones.

Entre otras ventajas y particularidades de la iniciativa, se destaca la utilización del sistema Straw bale que consiste en realizar paredes con fardos de pasto en lugar de ladrillos. “Logran una excelente performance técnica como aislante. Y una vez que se levanta la pared, se revoca y queda protegida”, explica el especialista. Asimismo, señala que la posada tendrá “eficiencia en el uso del agua, lo que permite un ahorro de un 60%”.

También contará con un diseño de ventilación cruzada y se está considerando el uso de dos clases de paneles: los fotovoltaicos que son “para transformar el calor del sol en energía” y los denominados solares térmicos que son “relativamente económicos y permiten calentar el agua que luego se acumula en termotanques”.

Otra iniciativa novedosa es la construcción de la nueva fábrica de chocolate de la tradicional firma argentina Abuela Goye que se instalará en San Carlos de Bariloche y que tiene como objetivos principales la reducción de emisiones de gases con efecto invernadero y el desarrollo de procesos industriales sustentables.

El proyecto primario es del arquitecto Fernando Galíndez; pero el ya mencionado González Calderón es el responsable del plan de sustentabilidad de esta futura planta productiva, así como de su certificación Leed, del gerenciamiento y del proyecto ejecutivo de la obra.