Enrique Maurtua Konstantinidis es experto en negociaciones de Cambio Climático de Naciones Unidas, proceso en el que está activamente involucrado desde el año 2004. Actualmente es Director de Área Cambio Climático de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

El especialista viajó a Marrakech, Marruecos, para participar de la Conferencia de las Partes XXII (COP22), desarrollada del 7 al 18 de noviembre, en nombre de la ONG.

Allí, jefes de estado de los casi doscientos países que integran la convención de cambio climático de la ONU acordaron los primeros pasos en la redacción de un conjunto de reglas que regirán el Acuerdo de París y que deberá estar concluido en 2018, dos años antes de que el pacto empiece a funcionar. Con este compromiso se persigue que para fines de siglo el aumento de la temperatura media mundial por esté por debajo de 2 ºC.

Por otro lado, se continúa trabajando en la creación de un fondo que permita dispensar financiamiento a los países que propongan proyectos que contribuyan a mitigar emanaciones de gases de efecto invernadero. No obstante, su conformación está en etapa de desarrollo.

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Sobre estas y otras cuestiones, Maurtua Konstantinidis dialogó en entrevista con energiaestrategica.com.

¿Qué reflexiones generales puede hacer de esta Conferencia de las Partes XXII?

En una negociación mucho más técnica que se vio nublada por momentos con la elección del nuevo presidente de Estados Unidos.

Los países de todo el mundo produjeron además de la decisión final, la «proclamación de Marrakesh», que es una declaración general de compromiso con el Acuerdo de Paris y su implementación.

¿Qué expectativas genera el evento con respecto al cumplimiento del objetivo del Acuerdo de París?

Se dieron pequeños pasos en la dirección correcta.

Se abren varias líneas más de trabajo para 2017, para seguir reglamentando los artículos del Acuerdo de Paris para poder implementar y aumentar la ambición que hace falta para poder cumplir con el objetivo de largo plazo del Acuerdo.

Sobre la propuesta Argentina. ¿Qué le pareció sus compromisos?

El compromiso argentino es una primera revisión del compromiso que se presentó en 2015. Por esto, la reducción de emisiones no es mucho mayor. Sin embargo, el proceso para el año que viene promete ser el que verdaderamente consiga hacer una reducción mayor.

¿Cuáles son los puntos más salientes, sobre todo con respecto a la incorporación de energías renovables?

La contribución toca temas de Uso de la tierra, Industria, Residuos, Adaptación, y Energía. En este último, la contribución se apoya en el cumplimiento de la Ley de Renovables (27.191) e incluso propone subir un 5 por ciento adicional para el 2030.

Por último, sobre fondos verdes, ¿hubo avances?

El Fondo Verde para el clima por ahora tiene menos de 10 mil millones de dólares. Esta COP no pudo avanzar mucho en cuanto a cómo llegar a los 100 mil millones de dólares que debe tener disponibles en 2020.

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La Plataforma del Biofuturo

Por otra parte, Roque Pedace, Magíster en Política y Gestión de la Ciencia y la Tecnología e investigador en política climática y energética de la Universidad de Buenos Aires (UBA), quien también participó de la vigésima segunda cumbre por el clima, subrayó acerca de la importancia de la Plataforma del Biofuturo.

Se trata de una propuesta desarrollada en la COP22 de Marrakech, conformada por una coalición de 20 países interesados en la energía limpia y los campos de la bioeconomía. El gobierno de Brasil, que había propuesto originalmente la iniciativa, fue elegido para coordinar la implementación de la Plataforma del Biofuturo como su facilitador interino.

Este novedoso esfuerzo colectivo busca acelerar el desarrollo y ampliar el despliegue de tecnologías modernas sostenibles de bajo carbono como alternativas consumo energético fósil, ya sea en combustibles de transporte, procesos industriales, productos químicos, plásticos y otros sectores.

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La iniciativa tiene el potencial de contribuir significativamente a la lucha mundial contra el cambio climático, fomentando soluciones que puedan ayudar a los países a alcanzar sus objetivos de Contribución Nacionalmente Determinada (CND).

Uno de los ejes de la Plataforma del Biofuturo es el transporte, sector que hasta el momento es uno de los más desafiantes para la mitigación. Representa alrededor de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía. Los combustibles bajos en carbono son la alternativa más rápida para reducir la intensidad de carbono en el sector del transporte sin esperar grandes cambios en la flota y la infraestructura.

Evaluaciones independientes han indicado una reducción de hasta un 90 por ciento en las emisiones de CO2 de los biocombustibles celulósicos, en comparación con los de la gasolina.

La Plataforma será impulsada por sus miembros mediante procedimientos sencillos, aprovechando el trabajo ya realizado por los países, las organizaciones y otras partes interesadas en todo el mundo para lograr resultados tangibles en las políticas relacionadas con la bioeconomía, la facilitación de inversiones, la I + D, la innovación, Y prácticas de sostenibilidad.

Los puntos más salientes de la Plataforma del Biofuturo son:

  • Facilitar un entorno propicio para el combustible avanzado de bajo carbono y las inversiones relacionadas con la bioeconomía
  • Sensibilizar y compartir el análisis sobre el estado actual, el potencial y las ventajas de los combustibles bajos en carbono y otros desarrollos avanzados de bioeconomía.
  • Promover la investigación y el desarrollo y el análisis compartido, prácticas de políticas e información sobre actividades y necesidades de I + D
  • Discutir cómo evaluar, compartir y promover prácticas efectivamente sostenibles para la producción de biomasa y todo el ciclo de vida de la cadena de valor.