¿Cómo fue 2016 para las energías renovables?

Realmente el año 2016 fue un año excelente para las energías renovables en Argentina. Los resultados obtenidos en la licitación RenovAr y las renegociaciones de contratos anteriores despertaron mucho interés (incluso mucho más de lo esperado por varios expertos del sector, entre los que me incluyo). También hubo avances y discusiones sobre el tema en múltiples niveles de gobierno: a nivel nacional en varios ministerios, en las provincias y en la Ciudad de Buenos Aires. Durante 2016 el gobierno mostró verdadero interés en la promoción de estas energías, y detrás de él siguieron empresas (que volvieron a contratar personal), universidades, etc.

¿Cuáles puntos destaca?

Por lejos, lo más destacable del año fueron los resultados obtenidos en la licitación RenovAr: se licitaron 1000 MW pero se terminaron adjudicando casi 2500. Sumado a los proyectos que ya estaban en cartera desde el gobierno anterior (pero parados), en total hablamos de más de 3000 MW de proyectos renovables con contratos que se firmarán en los próximos semanas o meses, y que buscarán desarrollarse durante los próximos dos años. Se trata de un salto enorme para la industria de las renovables, principalmente para la solar que fue la tecnología «revelación» de esta licitación.

Hay que destacar también los precios de la energía en los que se adjudicaron los proyectos, que finalmente derriban el mito de que las energías renovables son caras: en Argentina hoy las energías renovables ya son más baratas que las convencionales (en contratos reales y no «en teoría»).

Estos fueron los primeros pasos… ¿Cómo sigue el proceso?

Ahora lo más importante es desarrollar toda esta cartera de proyectos, que deberán encontrar la manera de conseguir los recursos humanos, técnicos y financieros necesarios para llevar a cabo este desafío.

Hay que desarrollar toda una gama de empresas, tanto para las grandes centrales (logística, electromecánica, ingeniería civil, mantenimiento, etc.) como para las pequeñas instalaciones de energía distribuida.

¿Cambiará el mercado tras la regulación de los contratos entre privados?

En el corto plazo, no creo que haya un cambio grande por la habilitación y regulación de contratos entre privados. Algunas empresas grandes podrán salir a contratar, pero creo que la mayoría de los Grandes Usuarios estará cauto a la hora de entrar en un esquema nuevo y preferirá quedar contratado a través de CAMMESA, aunque esto sea más caro.

Para que este mercado se desarrolle completamente deberá surgir un mercado de comercializadores que hagan de intermediarios entre los generadores y las industrias. Una vez que haya varios proyectos de energía renovable instalados, y que las empresas de generación renovable tengan experiencia local y mayor seguridad en sus inversiones, aparecerán los comercializadores y se desarrollarán los mercados entre privados… pero creo que la primer etapa es el desarrollo de proyectos adjudicados por el Gobierno y de pequeños proyectos de auto-generación distribuida.

¿Y con la regulación de la generación distribuida?

La generación distribuida tiene un potencial enorme y que todavía no se está sabiendo aprovechar. Creo que es el próximo gran paso a dar en Argentina: permitir y promocionar la instalación de pequeños equipos de generación de energía renovable, menores a 1 MW.

Pero hay que entender que las reglas del juego son muy diferentes para la instalación de miles de proyectos pequeños que para la instalación de algunos proyectos grandes, y que los crecimientos esperados también son otros.

Creo que, si se promociona la generación distribuida, en los próximos 2 años podemos tener 300 MW instalados… que puede parecer poco comparado con los 3000 de las licitaciones, pero recordemos que se trata de mercados que crecen exponencialmente: si se mantiene una política sana, pronto tendremos 300 MW por año, luego por semestre, etc.

Con el desarrollo de la energía solar (que hizo que los precios de la fotovoltaica cayeran, en pesos, a la mitad desde el año 2010 a la fecha) hay que empezar a mirar con otros ojos al sol como fuente de energía. Y la energía solar fotovoltaica, a diferencia de la eólica, tiene menores economías de escala. ¿Qué significa esto? que, mientras que en eólica es claramente conveniente ir a grandes parques de generación, en solar esto no es tan claro. Si se contemplan los costos de transmisión de los grandes parques fotovoltaicos y el ahorro en redes de distribución de la energía distribuida, se observa que lo óptimo es hacer instalaciones de una tamaño medio.

 ¿Qué modelo considera que es más virtuoso para Argentina?

Creo que lo mejor sería tener una tarifa promocional, fija para cada proyecto por 15 años, según tecnología, aplicación y tamaño. Este precio iría bajando a medida que aumente el tamaño del mercado, se reproduzcan los emprendimientos y que la «curva de aprendizaje» de las empresas haga que bajen los costos de instalación. Gradualmente esas tarifas se acercarán a las tarifas de energía que pagamos todos con la factura de electricidad, y a partir de ese momento desaparecería el incentivo, ya que no sería más necesario: con reconocer a cada uno el precio de la energía ahorrada sería suficiente.

Hay muchos mecanismos posibles, que se pueden adaptar a diferentes tipos de usuarios, considerando medición neta, diferenciando el precio de la energía consumida de la inyectada, etc… pero en cualquier caso, es importante destacar tres cosas: que cuando se empiece a mover el mercado los precios van a bajar (pero no antes), que las tarifas actuales no son suficientes para promocionar este tipo de energía, y que estas tarifas no reflejan el costo real que se ahorra al generar con renovables… Si se promocionara este tipo de energía, rápidamente el costo de la solar distribuida bajaría por debajo del costo del costo de la energía convencional, y ganaríamos todos.

Para eso también es clave darle otros incentivos, además de una tarifa: una tasa preferencial en créditos blandos, disminución de impuestos a la importación de equipos, creación de una cadena de valor de partes (cables, estructuras, etc.), creación de la figura profesional del instalador y su capacitación, etc.

Seguramente todos estos temas se resuelvan dialogando con los principales actores del sector durante este año 2017, y veamos al 2018 como el año del despegue de la renovable distribuida en el país.