Mario Pierantonelli es uno de los docentes que dirige la carrera de Ambiente y Energías Renovables, creada hace ya 5 años, con jerarquía de Licenciatura, dictada en la Universidad Nacional de Villa María (UNVM).

En diálogo con energiaestrategica.com cuenta que el enfoque está puesto en todas las energías renovables en general, considerando  siempre la “problemática ambiental”, pero donde dedican especial énfasis es en la “movilidad sustentable”, es decir, experimentar en el desarrollo de autos eléctricos.

Desde un principio nos hemos dedicado a estudiar la movilidad eléctrica y más que nada en centro urbanos”, explica. “Empezamos diseñando un auto de 24 voltios para usar en el campus. Después decidimos hacer un auto un poco más grande para andar en la ciudad. Arrancamos por un Fiat Uno y con la metodología de proyectos de investigación recibimos subsidios, con eso pudimos hacer dos nuevos autos y un tercero con algunas dificultades, por ejemplo, el de las baterías de plomo. Acá no tenemos batería de litio, y el auto es muy pesado”, detalla.

Comenta que independientemente a ello, usando los materiales disponibles en la Argentina como inversores de línea, equipo estático industriales como variadores de velocidad, motores trifásicos de serie y usando baterías de gel, pero de plomo (con un peso estimado en los 270 kilos, diferencia con las de litio que pesan 70 kilos, lo que impactaría en el rendimiento de gasto y velocidad), han logrado “consumos en el orden de los 105 W/h por Km, que es un consumo muy bueno, similar al de un Nissan LEAF, uno de los autos eléctricos que mayor venta tiene en la actualidad”.

Ese consumo en ámbito urbano, comparado con un auto de combustión interna, un Sean normal de 1000 kilos, está gastando 10 veces menos energía. El tema es de dónde sacar energía. Si la sacamos de la red, tenemos una eficiencia promedio en la red argentina de un 40 por ciento más o menos. Haciendo un mix entre lo que es hidráulico, térmico, nuclear, da más o menos ese factor de eficiencia, con lo cual esas 10 veces menos se reduce un poco pero aún gasta menos”, analiza Pierantonelli.

No obstante, propone pensar qué pasaría si a nuestros autos los cargamos con, por ejemplo, energía solar fotovoltaica. “El costo de combustibles se reduce a prácticamente 0 y las emisiones también”, resume al tiempo que remata: “el pánico de las petroleras es que uno se puede generar su propio combustible”.

En efecto, razona que, por más que cada vez los autos eléctricos ganen presencia en el mundo, sobre todo en Estados Unidos y algunos países de Europa, el avance es lento porque l mercado automovilístico está dominado por las empresas automovilísticas y todas están vinculadas con empresas petroleras.

Explica que si bien toda firma tiene su propia línea de autos eléctricos, estos se venden como excentricidades. Esto se da porque todas las empresas aún dependen de la venta de coches a combustible. “A ese lobby no le conviene desde ningún punto de vista que haya un crecimiento acelerado de los autos eléctricos”, concluye.

¿Qué pasaría si todo el mundo tendría un auto eléctrico?

Ante la consulta sobre qué pasaría si todo el mundo tendría un auto eléctrico, el especialista sencillamente dice que la energía eléctrica necesaria podría generarse desde múltiples alternativas, como con fuentes renovables de energía e inclusive por medio de combustibles fósiles, ya que la diferencia de eficiencia entre motores eléctricos y los convencionales es de 90 por ciento contra el 20 por ciento de los de combustibles.

Al respecto, explica: “a través de una central de ciclo combinado el rendimiento del motor sería de entre el 55 y 60 por ciento, lo que continúa siendo superior al 20 por ciento que implica quemar el gasoil en mi auto. En su lugar, lo quemo en una central a un 60 por ciento y lo uso en un motor que tiene un 90 por ciento, en total me rinde 2 veces y media más que un auto normal”.

Por otra parte, Pierantonelli se refiere al uso de baterías eficientes de litio. Precisa que si bien el mineral estratégico es escaso, ya hay baterías de sodio en el mercado, con rendimientos similares y que entre los próximos 5 a 10 años dos nuevas baterías podrán salir al mercado: la de magnesio y aluminio, materiales que son más abundantes que el litio y podrán reemplazarlo.

¿Y en Argentina qué pasa?

En nuestro país hay un proyecto de Ley para impulsar una reglamentación que permita la circulación de autos eléctricos, pero aún descansa en la legislatura nacional.