El horizonte de uso de combustibles fósiles  (petróleo) se ha extendido con el Shale, pero la mayoría de los yacimientos importantes está declinando. Este proceso de reemplazo de las fuentes de energía va a requerir grandes inversiones, y enormes costos energéticos. Por ahora tenemos el petróleo para hacerlo. Pero no lo vamos a tener siempre.

Sin embargo, no podemos volcar potencia eólica en las redes, sin tener en cuenta el grado de saturación que tenga la línea sobre la que se va entregar la energía, y sin tener en cuenta la capacidad de respuesta del sistema de generación.

En la Argentina, según el ingeniero especialista en la materia, José Ignacio González, “buena parte de las redes están trabajando en el límite de su capacidad en las cargas pico. El sistema de transporte, y de generación tiene que ser capaz de reemplazar la salida abrupta de cualquier planta generadora. El agregado de potencia muy inestable como es la potencia eólica, requiere que el sistema de transporte y generación sea capaz de traer energía de reemplazo, desde otras plantas de generación. Esto es un elemento a tener en cuenta en los lugares donde se agregue generación eólica”.

En diálogo con energiaestrategica.com, el ex docente universitario con vasta experiencia en energías renovables señala que Argentina representa un potencial de vientos extraordinario para abastecerse energéticamente. Una parte importante del territorio es aprovechable para este tipo de generación, en particular las zonas de fuertes vientos de la Patagonia Argentina. Considera muy positiva la construcción de parques eólicos.

Sin embargo advierte dos aspectos a tener en cuenta: la intermitencia de entrega de energía de esta tecnología y la posible salida de operaciones ante la presencia de fuertes vientos peculiares en ciertas zonas de nuestro país.

Señala que el aerogenerador produce más o menos energía dependiendo la velocidad del viento, variaciones que pueden oscilar fuertemente, tanto cuando el viento baja, como cuando sube.

Un grupo de aerogeneradores en una zona, puede generar 10 MW con un viento de 20 km/h, y pasar a 80 MW, con un viento de 40 km/h. Dependiendo el punto de diseño que se haya elegido para estabilizar la potencia, podría ocurrir que el parque siga generando esa potencia de 80 MW, aunque el viento siga creciendo. Si el viento aumenta por encima de la velocidad de corte, generalmente ubicada en los 90 km/h, los aerogeneradores saldrán abruptamente de servicio. Si la potencia que entregan los parques eólicos, no supera el 10 por ciento de la total del sistema energético, una caída del 50 por ciento en la generación, produce una variación en el sistema total del 5 por ciento”, explica.

El sistema de generación eléctrico nuestro país “no admite una variación de potencia entregada o demandada mayor que un 5% en forma abrupta. Hasta ese valor, el sistema está preparado para responder en un tiempo menor que 30 segundos. Si ese tiempo se extiende, el sistema se sale de frecuencia, y los sistemas de protección de los equipos los sacan de servicio”, destaca.

Opina que la forma de crecer por encima de ese 10 o 15 por ciento, es desarrollar sistemas de acumulación de energía que permitan que la energía que llega a las redes sea estable y siga a la demanda, mientras que la energía variable, vaya al sistema de acumulación.