Según lo contemplado en el borrador de reforma fiscal, se busca la eliminación de los incentivos fiscales que establece la regulación actual para la importación de equipos necesarios para la producción de energía mediante fuentes renovables, así como la exención de todos los impuestos y aranceles para la importación de vehículos eléctricos.

Estas informaciones, a pesar de que el gobierno asegura no son oficiales, causan preocupación en ambas instituciones, pues pueden significar un duro golpe para el desarrollo de las energías renovables en el país, así como para la transición a la movilidad sostenible de la nación.

Si bien es cierto que una reforma fiscal puede resultar necesaria en estos momentos, las medidas que se tomen deben ir en consonancia con los compromisos asumidos por el Estado Dominicano en la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo, que fomenta la descarbonización de la economía nacional a través del uso de fuentes de energía renovable, el ahorro y la eficiencia energética y un sistema de transporte eficiente y limpio, compromiso este que recientemente fue ratificado por el Presidente Luis Abinader, con la que República Dominicana se compromete a la emisión de carbón cero para el año 2050, objetivo que, para ser logrado, necesita del crecimiento de los sectores de Energías Renovables y Movilidad Eléctrica.

Para Lizzie González, directora ejecutiva de ASOFER, como para Federico Castillo, director ejecutivo de ASOMOEDO, estos incentivos representan una conquista para ambos sectores, que promueven el crecimiento de la economía del país, encaminándonos además hacia escenarios más competentes, por lo que están en disposición de sumarse como Asociaciones, a colaborar en las diferentes mesas de trabajo contenidas en el Consejo Económico y Social, donde se discuten las diferentes reformas que impactan al sector de las energías renovables, así como al de la movilidad
eléctrica sostenible.