El teléfono de la Asociación Argentina de Energía Eólica (AAEE) no para de sonar. Es que el mundo avanza hacia las energías renovables y Argentina presenta un potencial excepcional para el aprovechamiento del viento, en un contexto de déficit de abastecimiento interno y complicaciones para destinar divisas a la compra de hidrocarburos.

Salvo por las altas tasas de interés y la desconfianza jurídica, que no es un tema menor, todo cierra visto desde el extranjero. Así lo analizan los holandeses, alemanes e inversores de Sudáfrica, que entran en contacto con Erico Spinadel, el presidente de la asociación, que asesora y responde las dudas sobre los proyectos que se presentan.

En general se contactan intermediarios, consultores de las empresas que quieren hacer negocios”, especifica.

En otros casos, nota que los productores agropecuarios ven con expectativas destinar una porción del territorio para generar energía eléctrica a través de la puesta en marcha de aerogeneradores. “Nos piden analizar la factibilidad de instalar granjas eólicas en un determinado campo”, cuenta el experimentado dirigente de la industria.

La Costa Atlántica, que de acuerdo a las mediciones realizadas Spinadel explica que cuenta con un recurso superior al Báltico, es junto con Patagonia y Cuyo, el gran atractivo. ¿Qué ventaja tiene? Está ubicada en la Provincia de Buenos Aires, donde se consume gran parte de la energía y por lo tanto no hay tanta pérdida en el transporte, lo que hace más rentables las iniciativas.

En general, Spinadel destaca que “los interesados dicen tener resuelto el problema del financiamiento”. Y si bien todavía no se observa un boom en la construcción de centrales, reconoce que “las consultas son más concretas de las que llegaban anteriormente”.

Sobre el proyecto de ley de Guinle

Sobre el proyecto de ley de Marcelo Guinle, el senador del Frente para la Victoria (FPV) que propone una serie de modificaciones a la ley 26.190, para lograr que en 2017 un 8 por ciento de la matriz eléctrica sea aportada por fuentes limpias, Spinadel observa que “hay diversas opiniones” en el sector, algunas a favor, otras en contra.

Mientras tenga la cláusula de que unos pocos pagan por los demás (en relación a los Grandes Usuarios) genera mucha resistencia. Siendo obligada a comprar, una Pyme se podría fundir”, sostuvo Spinadel.