Los ingenios que se sumaron a la institución fueron Concepción y Marapa, administradas por la firma Atanor SCA; Bella Vista y La Fronterita, de José Minetti Y CIA LTDA SACI; y Leales, de Compañía Inversora Industrial SA, vinculada a la familia Budeguer.

Se incorporaron a partir de octubre de este año a la institución como socios activos para consolidar un sólido grupo de trabajo junto con los ingenios Ñuñorco y Santa Bárbara, pertenecientes al denominado Grupo Colombres. Las incorporaciones implican que el Centro representa una importante cantidad de la producción de Tucumán”, expresó el CART, cuyo presidente es Julio Colombres.

Los representantes de las distintas firmas se reunieron anoche en las oficinas de la entidad privada para cerrar la nueva conformación de este grupo de empresas. Ingresaron como socios “activos”, ya que las industrias incorporadas figuraban como socios adherentes o no eran afiliados.

El CART, que este año cumplió 92 años desde su fundación, considera muy importante este agrupamiento en virtud de los difíciles momentos por los que transita la actividad sucroalcoholera en nuestro país y en el mundo, tema que requiere de los máximos esfuerzos para encontrar caminos de solución”, se explayó.

A estas fábricas se las denomina “azucareras” porque sólo producen azúcar y no elaboran alcohol -no participan en el programa nacional bioetanol-. De manera oficial, este grupo sale así al actual escenario y frente al sector de los llamados “alcoholeros”, en medio de la disputa por la incorporación y una distribución igualitaria de los cupos de alcohol de caña dentro del programa biocombustibles, en la mezcla con las naftas. Éstas últimas conformaron la Cámara de Alcohol y Azúcar, presidida por Jorge Rocchia Ferro, de Compañía Azucarera Los Balcanes. En Tucumán funcionan 15 ingenios.

El CART ratificó que el sector buscará el equilibrio en las asimetrías por la distribución desigual de los cupos de alcohol, la sustitución de azúcar por endulzantes calóricos y no calóricos, que “impactan directamente en los resultados de la empresas y la sustentablidad de la actividad en su conjunto afectando las fuentes de trabajo de miles trabajadores de fábrica y campo”.

Dentro del plan de trabajo de mediano y largo plazo, se resolvió trabajar fuertemente en la sustentabilidad del sector, considerando la producción orientada al bien común, a la protección del medioambiente, en el financiamiento de la actividad y el fortalecimiento de las economías regionales, dentro de las cuales la sucroalcoholera cumple un rol fundamental”, dijo.

La caída de los precios interno y externo, la sobreoferta del producto, los aumentos de los costos y la falta de fuertes líneas de financiamiento en el mercado, entre otros factores, han desembocado en la crisis azucarera, según remarcaron los industriales y los productores cañeros.

En ese marco, los actores se enfrentan a una dicotomía entre el azúcar y el alcohol de caña, marcada por las diferencias entre los valores que se manejan en ambos segmentos. Aunque otros apuntan a la cogeneración de otros subproductos. En el caso del azúcar, el valor interno de la bolsa de 50 kilos se ha ubicado por abajo de $ 200; mientras que dentro del programa biocombustibles, el litro de bioetanol se ha sido cotizado a $ 280 (conversión).