La Asociación Argentina de Vehículos Eléctricos y Alternativos (AAVEA) es una entidad que surgió de un Grupo Promotor de Vehículos Eléctricos y Movilidad Alternativa que se formó a mediados de 2012. Empresarios y profesionales vinculados a los autos, motos y bicis eléctricas, y profesionales del sector energético, científicos y tecnólogos, y público en general reclaman medidas para que los transportes a electricidad encuentren un lugar en Argentina.

Damos por bienvenidos todas las iniciativas legislativas, sin distinción de partidos políticos, de promover y regular la situación de los vehículos eléctricos y la movilidad sustentable en Argentina”, indica Juan Pablo Zagorodny, presidente de la AAVEA, en referencia a dos proyectos recientes: el impulsado la semana pasada por el diputado nacional por el Frente Renovador Alberto Asseff, y la normativa del legislador porteño del PRO, Helio Rebot, que impulsa una medida similar a nivel local.

Anteriormente, la AAVEA había colaborado con otras iniciativas, tomando contacto con la Comisión de Energía en el Congreso, y con reparticiones de energía de distintas Provincias. Aquel interés, lejos de perderse, continúa en “seguir colaborando con los legisladores y funcionarios que lo soliciten, a lo largo y ancho del país”, señala Zagorodny.

Hay muchas razones para adoptar los vehículos eléctricos en nuestro país y hacerlo con urgencia”, observa el titular de AAVEA. Enumera: “Primero, la eficiencia. El motor eléctrico es mucho más eficiente que el motor a combustión, en algunos casos 4 a 6 veces más eficientes, dependiendo de la forma en que se genera la electricidad y cómo llega hasta el vehículo. En Argentina, según nuestros cálculos la adopción de vehículos eléctricos ayudará a ahorrar energía importada. Esto es tanto en términos absolutos (unidades de energía) como en términos económicos.

Segundo, la economía. Más eficiencia se traduce en ahorros económicos. Pero además, considerando que junto al parque automotor crece la demanda futura de combustibles de alta calidad, necesitaremos construir en breve una o más refinerías nuevas. No menos de 5.000 millones de dólares estarían en juego en cada una. Y si pudiéramos torcer aunque sea la nueva demanda, el incremento,  hacia el mercado de vehículos eléctricos, se trataría de nueva demanda eléctrica, que estaríamos en mucho mejor posición de abastecer, incluso con energías renovables que con Vaca Muerta y nuevas refinerías. La cifra anterior permitiría construir unos 3.000 MW de parques eólicos y solares, y lo mejor de todo, se podría hacer en pocos meses, si hubiera voluntad de hacerlo.

Tercero, la salud. Los autos eléctricos no producen emisiones tóxicas en las ciudades, a lo sumo la electricidad en las usinas, que suelen estar más afuera. Y si los combinamos con paneles solares o molinos eólicos, no producen emisiones en absoluto. Ese  ahorro de la contaminación en las ciudades, se traduce en un aumento de la salud pública,  que también está subsidiada por el Estado. El Ing. Juan Sacco calculó que en Argentina se gastan unos 7.000 millones de pesos al año para curar enfermedades pulmonares producidas por la polución del tránsito en nuestras ciudades. También bajarían las emisiones de ruido,  al no tener motores a explosión. El aumento de la salud pública es una razón muy importante para adoptar cada vez más sistemas de movilidad eléctrica. Simplemente,  aumentarían la calidad de vida en las ciudades.

Finalmente, la oportunidad enorme que significa tener el mineral de Litio en nuestro país. Toda la economía de los autos eléctricos depende de las nuevas baterías de Litio, y ocurre que Argentina tiene la cuarta reserva más importante del mundo de este mineral”.

Si no desarrollamos la cadena completa que va desde el Litio, pasando por las baterías, hasta los autos eléctricos, nos vamos a perder otro tren más hacia la modernidad. Hasta que el próximo tren, ya no necesite del Litio el momento de subirse es ahora, y hacerlo rápido, o nunca”, advierte Zagorodny.

Como contrapunto, resalta que nuestro país ni siquiera hay una legislación que regule la circulación de los rodados ecológicos. Además, puntualiza sobre la necesidad de regímenes de promoción para el ingreso de estos vehículos que, por el contrario, pagan impuestos como autos de lujo, lo que contribuye a su encarecimiento.

Tenemos que entender que un auto eléctrico, o una moto o una e-bike, no son bienes de consumo cualesquiera, ni “de lujo”, sino que son bienes con mayor tecnología, que contribuyen a la sustentabilidad, ya que ayudan a cuidar la energía. Deberían por eso estar exentos de algunos impuestos, al menos por un cierto período que ayude a su amortización. De esta forma, los ingresos que el Estado perdería por un lado (del lado de los impuestos), los recuperaría por otro lado, como ahorro en la cuenta energética”, razona Zagorodny.

En conclusión, señala que “necesitamos leyes nuevas sobre movilidad eléctrica y sustentable” en nuestro país y puntualiza en que “vale la pena tomarse el esfuerzo de hacerlas bien, estudiando los casos nuevos,  porque es muy importante lo que está en juego aquí”.

Queremos un proceso de consenso con las distintas entidades técnicas e instituciones con las que estamos colaborando, como el INTI, el IRAM, el ACA, la AEA, ADEFA, ACIARA, CIMBRA, CAM, entre otras. El tema es tan importante que se necesita una instancia de consenso para pensar el futuro del transporte en el país, desde el corto hasta el largo plazo, de modo que se ahorre energía y emisiones”, cierra el titular de AAVEA.