Aún tocado por la salida de dirigentes, el equipo económico del Frente Renovador se recostó ayer en críticas a los subsidios energéticos. “Hay tarifas inexistentes para Buenos Aires, con subsidios que terminan pagando los que no reciben como un santiagueño, un cordobés o alguien de Chubut”, aseguró Ricardo Delgado, referente de Sergio Massa para temas de planificación.

La escuela de Gobierno del ex ministro Roberto Lavagna convocó a los cuadros medios del Frente Renovador a discutir la política energética. Pero Lavagna no estuvo presente. Como figura principal, Delgado planteó un “reacomodamiento gradual de una herencia pesada”.

Delgado puso el ojo en las distintas formas que el Gobierno acrecienta el gasto en energía, a través de la interferencia de las eléctricas estatales en el sector. “Hay mucha ineficiencia para la fantasía de la luz baja. Enarsa y Cammesa son cajas negras que no tienen sentido y duplican funciones”, aseguró.

Las personas que viven en Buenos Aires y el conurbano pagan 1,5 centavos de dólar por kilovatio –la unidad de consumo en luz– y el precio sube a 8,2 centavos de dólar con subsidios. Lo que el consumidor no paga directamente de su bolsillo, lo termina pagando el Estado nacional a través de subsidios. Cammesa –la administradora mayorista del sistema eléctrico– tiene un presupuesto de $ 72.000 millones para este año.

Enarsa y Cammesa compran combustibles y gas importado para abastecer a las usinas locales. “Es el negocio de los sobreprecios, las importaciones están 30%-40% arriba de cualquier otro país”, se quejó Carlos Aga, un economista que dijo haber asesorado a Raúl Alfonsín. El actual modelo, de mucha intervención estatal en la luz, fue denominado “venezolano”. El anterior, de los 90, de origen británico. Se habló de un tercer modelo, donde las empresas recuperen cierta libertad.

Aga propuso subir las tarifas de la luz solo al 30% de los porteños-bonaerenses de mayor poder adquisitivo. También señaló que, en lugar de los acuerdos nucleares “secretos”, se le podría pedir a los países interesados que financien obras eléctricas. “A las empresas le gustaría que vuelvan los contratos ‘a término ininterrumpible’, que les daría certidumbre de ingresos y posibilidad de exportar”, dijo.

Fuente: Clarín