El lanzamiento preliminar de la ‘hoja de ruta de la energía eólica costa afuera’ (ver) que publicó Colombia genera grandes expectativas para el desarrollo de este mercado en Latinoamérica.

Hasta ahora el país de la región más avanzado en esta tecnología es Brasil, que por decreto definió las reglas para el uso de espacios físicos y recursos naturales en generación eólica en aguas interiores, en el mar territorial, en la zona económica exclusiva y en la plataforma continental. Además, ya cuenta con proyectos en desarrollo.

¿Cuál es el potencial estratégico de esta tecnología que están viendo los distintos países del mundo y que recién se encuentra en etapa de maduración? Ramón Fiestas, presidente para Latinoamérica del Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC), considera que la respuesta pasa por la potencia y la escala que alcanzan este tipo de emprendimientos.

“El tamaño que tienen los parques eólicos marinos son muy grandes: no inferiores a 500 MW, llegando a los 1.000 MW”, explica Fiestas a Energía Estratégica, e indica que, en cuanto a potencia, hay estudios que señalan que el factor de carga de los parques eólicos marinos en Colombia será del 70%.

No obstante, un desafío para esta tecnología es su depreciación. Según la hoja de ruta colombiana, el Costo Nivelado de la Energía (LCoE, en inglés) oscilará entre 134 USD y 124 USD por kilo al 2030. Pero caería entre 81 USD y 73 USD en 2040, y entre 54 y 52 USD en 2050. El volumen de la baja de precios dependerá de la apuesta que haga el Estado para desarrollar la tecnología.

De incentivarla, para Fiestas la eólica marina podría transformarse en el complemento ideal para la producción de hidrógeno verde. “Se puede convertir en la mejor alternativa en función de la apuesta que hagan los países”, asevera.

Por un lado, porque “aprovechando la logística, (este energético) se puede generar y transportar desde el mar hacia otros mercados, tal como sucede con el gas (GNL)” facilitando su exportación, señala el especialista.

Por otro, se tornaría una oportunidad para el sector petrolero. “Se podría aprovechar las plataformas marinas con gasoductos que se dirigen a tierra para la producción e inyección de hidrógeno verde”, destaca el presidente de GWEC.

Y observa: “Hay una serie de economías de escalas alrededor de la eólica marina que son muy atractivas para la industria petrolera porque permitirá una transición de las compañías a las energías renovables”.