El interés manifiesto del Gobierno nacional por las energías limpias despierta grandes expectativas en desarrolladores, inversores y tecnólogos locales e internacionales.

Es que el Ejecutivo no sólo demuestra una apuesta desde lo discursivo, como decretando éste 2017 como “el año de las energías renovables”, sino con acciones concretas: como con el Programa RenovAr.

A través del plan licitatorio de Gobierno ya se adjudicaron 2.424 MW de energías renovables, de entre los cuales más de la mitad de la potencia (1.473 MW) corresponde a energía eólica (22 parques).

Y se espera una nueva licitación para este año. El anuncio fue realizado poco tiempo después de la adjudicación de proyectos de la Ronda 1 por el propio ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren.

El funcionario adelantó que se llevaría a cabo en mayo pero según pudo saber este portal, luego de algunos contratiempos, tendría lugar durante el segundo semestre. Meses más o meses menos, la noticia genera entusiasmo, más teniendo en cuenta que el 70 por ciento del territorio argentino es aprovechable para el desarrollo de parques eólicos.

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“Es muy importante hacer un buen estudio del recurso eólico, así conocer bien dónde está el ‘combustible eólico’” , y después hacer las instalaciones convencionales de redes eléctricas de media y alta tensión”, opina al respecto Carlos Badano, miembro de la Asociación Argentina de Energía Eólica y titular de la consultora Saint Vincent.

En diálogo con energiaestratégica.com, el especialista revela que las consultas sobre mediciones han crecido exponencialmente si se realiza una comparación entre el 2015 y el 2016.

“Podría estimar que la demanda de inquietudes para conocer el recurso eólico creció en por lo menos un 40 por ciento”, revela Badano al tiempo que prevé que este año crecerán aún más y en distintos niveles, no sólo por parte de privados sino por decisión de gobiernos provinciales y municipales.

Dada la demanda, el consultor cuenta que decidió incorporar nueva tecnología, con sistema SODAR (Sound Detection and Ranging), que permita realizar mediciones de vientos de manera más rápida.

“Lo que se podrá hacer es agilizar la evaluación del estudio de recurso eólico para después profundizarlo. Hay muchos casos de inversores que quieren acelerar los procesos de investigación  y no esperar la campaña de medición de un año, sino conocer si el territorio es propicio antes de tener que realizar toda la campaña de medición”, explica el presidente de Saint Vincent.

“Por otra parte la metodología de CFD (computational fluid dynamics),que emplea Saint Vincent ,permite hacer una evaluación bastante precisa respecto a la obtenida con torres de medición luego de un año de campaña., siendo su aplicación en períodos de del orden del mes”, agrega Badano.

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Asegura que con esta tecnología en el plazo de entre “4 o 5 meses” se podría obtener resultados que definan si un territorio es idóneo o no para el montaje de un parque eólico.

¿Cómo funciona el sistema SODAR?

El SODAR es un instrumento meteorológico que se usa para medir la velocidad y dirección del viento a diferentes alturas, el comportamiento vertical de vientos, la turbulencia, la altura de la capa de mezcla y la estructura termodinámica de las capas bajas de la atmósfera mediante la emisión de ondas acústicas hacia la atmósfera.

El SODAR opera enviando pulsos acústicos hacia la atmósfera y analizando la señal de retorno de dichos pulsos. El proceso de análisis involucra la evaluación de la intensidad y la frecuencia (efecto Doppler) de la señal que retorna.

Cuando un pulso acústico se transmite a través de la atmósfera ésta lo dispersa en todas las direcciones, regresando siempre una parte del mismo reflejada a la fuente emisora. Esta energía acústica reflejada (eco atmosférico) es medida, analizada y evaluada mediante el sistema SODAR.

Este procedimiento de recepción del eco atmosférico se realiza mediante un ensamble de antenas emisoras y receptoras que conforman el SODAR.

Debido al efecto Doppler, la medición de los cambios entre la frecuencia de la señal transmitida (enviada) y la reflejada (recibida) provee una medición precisa del movimiento del aire en el área de estudio. Por ejemplo, cuando una turbulencia reflejada se mueve hacia la antena receptora del SODAR, la frecuencia de la señal reflejada es más alta que la frecuencia de la señal transmitida. A la inversa, cuando el objetivo se aleja de la antena, la frecuencia de la señal reflejada es inferior a la frecuencia de la señal transmitida. Este es, básicamente, el principio físico que utiliza el sistema SODAR Doppler, para determinar los vientos y la turbulencia atmosférica.

Dentro de las ventajas más destacadas  de utilizar el sistema SODAR frente a las mediciones convencionales de viento (torres de medición anemométrica) se destacan:

– Mínimo tiempo de instalación y puesta en marcha. La instalación de una torre anemométrica implica complejas, costosas y largas tareas de instalación, montaje y puesta en marcha. Un SODAR simplemente se ubica en la posición deseada en el terreno, se activa, y comienza a generar información en forma inmediata y en una pequeña fracción de tiempo.

– Amplitud de medición. Una torre de monitoreo, aun las de mayor altura, generan datos que son representativos de alturas máximas de 150 metros. El sistema SODAR excede esa altura, generando datos que son representativos del comportamiento atmosférico en alturas de hasta 200 metros.