Es larga y muy fructífera su contribución a la Física Argentina en dos áreas muy diferentes, la física experimental en el campo nuclear y la física aplicada en el campo de energía solar.

A fin de poner en contexto, la Comisión Nacional de Energía Atómica fundada el 31 de mayo de 1950, lo recibe como estudiante de licenciatura el 26 de mayo de 1953 (Matrícula N°170), y se destacó en el área nuclear colaborando en el desarrollo del Acelerador Cockcroft-Walton.

Cabe destacar su participación en la lucha entre uranio natural y uranio enriquecido en 1972, cuyo resultado fue el inicio de un programa de reactores de uranio natural que se concretó con la construcción de las centrales nucleares Atucha I, Embalse y Atucha II.

Pionero como pocos, y resultado de la denominada “Crisis Energética Mundial” por el enorme aumento del precio del petróleo en el año 1973, al año siguiente impulsó junto con Jaime Moragues el “Proyecto Energía Solar” dentro del Departamento de Física de la CNEA, con el apoyo del Departamento Prospectiva y Estudios Especiales, que dio lugar a la creación de un grupo de trabajo, denominado actualmente Departamento Energía Solar.

En esa misma época, con una visión a futuro casi increíble, fue socio fundador de la Asociación Argentina de Energía Solar (ASADES), asociación que al día de hoy continúa trabajando habiendo ampliado su campo de acción a las energías renovables y el cuidado del ambiente.

Tras retirarse participó activamente en numerosas reuniones de la Pugwash Conference on Science and World Affairs, y obtuvo una maestría en temas de sociología.

Su legado más importante, casi con certeza, es la demostración que no hay obstáculos que no se puedan sortear si uno obra con convicción y, por sobre todas las cosas, con amor y humildad.

Walter fue un visionario, un ser especial que no sólo es admirado por su carrera profesional sino, muy especialmente, por su calidad humana. Esposo, padre y amigo entrañable, mentor de muchos profesionales que lo siguieron en su camino y lo hicieron propio, honrando cada uno de sus esfuerzos y permitiendo acompañar el crecimiento de nuestro país.

Agradecidos eternamente por todo su labor en pos del desarrollo de la Argentina, y por qué no a quienes continúan el recorrido: Jaime A. Moragues, Julio C. Durán, Rubén O. Nicolás,

Una persona de la que difícilmente uno pueda olvidarse porque marcan en lo más profundo.

Otros hitos en su carrera

Obtuvo una beca para la Universidad de Uppsala, Suecia, de 1960 a 1962, de donde trajo y montó en la CNEA el Espectrómetro de Doble Foco de Rayos β Siegbahn-Svartholm, de cuya operación y mantenimiento fue responsable.

En el año 1966, se inició en la CNEA el Proyecto IALE – “Isótopos Alejados de la Línea de Estabilidad”, en el cual Walter tuvo un papel fundamental, proyecto que recibió el Premio «TEOFILO ISNARDI» de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Argentina.

En el año 1972 presentó su Tesis de Doctor en Física bajo la dirección de Daniel Bes.

Desde 1974 el actual Departamento Energía Solar de la CNEA, se especializó en los concentradores de energía solar para la generación de electricidad y en la conversión fotovoltaica de energía solar; y continua trabajando en la conversión fotovoltaica con aplicación terrestre y espacial, habiendo construido los paneles solares que alimentaron al satélite argentino SAC-D, y al satélite SAOCOM 1A, próximo a ser puesto en órbita.

Por su parte, la ASADES continúa vinculando profesionales, tecnólogos, organismos y empresas relacionados con el desarrollo de energías renovables y cuidado de ambiente de todo el país y la región, realizando este año la XLI Reunión de trabajo.

En 1989 se trasladó con su familia a San Carlos de Bariloche, donde trabajó por varios años para INVAP.