Argentina y la Unión Europea firmaron memorándum para colaborar en energía e hidrógeno

Se prevé desplegar el uso y transporte del hidrógeno y expandir las renovables, entre otros puntos. Además, Alberto Fernández apuntó al compromiso asumido por los países desarrollados de proporcionar recursos financieros para desarrollar energías limpias y sustentables.

Argentina y la Unión Europea firmaron un memorándum de entendimiento (MdE) en energía. El objetivo del mismo es cooperar en el despliegue del hidrógeno y sus derivados, energías renovables, eficiencia energética y, también, gas natural y gas natural licuado. 

Este acuerdo prevé utilizar el H2 en procesos industriales, transporte y almacenamiento de energía, mientras que por el lado de las energías renovables, sostiene la importancia de desarrollar tecnologías “seguras y sostenibles” e identificar ideas “innovadoras” para fomentar su expansión e integración en el sistema interconectado, como también de infraestructura eléctrica que posibilite ello.

“En beneficio de nuestro crecimiento y generando empleo, podemos ser proveedores confiables en la transición hacia energías limpias y renovables”, remarcó Alberto Fernández, presidente de Argentina, a través de sus redes sociales. 

“Es un paso importante en el despliegue de la Agenda de Inversión Global Gateway de la UE y nos ayudará a lograr nuestros objetivos en materia de clima y energía”, señaló Ursula von der Leye, presidenta de la Comisión Europea. 

¿Cómo se implementará el MdE? De acuerdo al documento firmado por ambas partes, no sólo se facilitarán las inversiones necesarias para aumentar el comercio de energía entre Argentina y la Unión Europea, sino también se prevé desarrollar una hoja de ruta para lograr las aprobaciones gubernamentales y regulatorias, así como para programas de inversión y cooperación pública y privada en transición energética, hidrógeno y eficiencia energética. 

“Los Participantes se esfuerzan por desarrollar e implementar evaluaciones de impacto ambiental para proyectos de inversión en energía y apoyar la aplicación de las mejores tecnologías disponibles. Además, los Participantes enfatizan la importancia de una transición energética justa que tenga en cuenta, entre otros, los intereses de las comunidades locales”, remarca el MdE.

El lado negativo para las renovables ya que se brinda ciertos guiños al gas natural licuado como “vector en las transiciones energéticas” por sobres otras fuentes de generación, como también la formulación de un plan para la utilización “eficiente” de la infraestructura con el fin de acelerar la exportación y envío de GNL a la Unión Europea. 

Esta no sería la primera vez que se prioriza al gas natural, no sólo por propias contradicciones de Fernández, sino también por el proyecto de ley de promoción al “hidrógeno de bajas emisiones”, el cual el sector ya criticó debido a que la iniciativa del Poder Ejecutivo también contempla beneficios a la industria gasífera en lugar de sólo al H2 verde. 

Compromisos inconclusos

Durante su participación en la sesión inaugural de la Cumbre de Jefas y Jefes de Estado de la UE-CELAC en Bruselas, presidente de Argentina criticó la forma en la que se les exige a varios países de la región que adopten medidas aceleradas de transición energética, como también las complicaciones económicas y financieras para lograr avanzar con los proyectos. 

“Debemos fortalecer la colaboración en este ámbito, adoptando compromisos para mitigar las consecuencias de esta crisis y promover una transición hacia una economía sostenible y respetuosa con el medio ambiente, teniendo en cuenta el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas y las respectivas capacidades nacionales”, sostuvo Alberto Fernández. 

“Europa y el norte desarrollado saben que somos acreedores ambientales, aunque nunca hemos sido tratados de ese modo. Resulta necesario que Europa y el mundo desarrollado cumpla con el compromiso asumido de proporcionar los recursos financieros necesarios que nos permitan desarrollar energías limpias y sustentables”, acentuó. 

Y cabe recordar que, en el marco de las negociaciones climáticas de la ONU, en 2009, los países desarrollados se comprometieron a transferir a los países en desarrollo 100 mil millones de dólares anuales hasta 2020 (meta ampliada a 2025 en el Acuerdo de París).

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