Es muy difícil que un inversor extranjero, bajo estas condiciones político-económicas, invierta acá”, declara a energiaestrategica.com Claudio Guidi, uno de los especialistas que trabaja para BA Energy Solutions, consultora que opera en Latinoamérica brindando asesoramiento en temas que abarcan desde la mejora de desempeño de organizaciones privadas y públicas hasta reformas regulatorias en los sectores de agua y energía, entre ellas las no convencionales.

Nosotros trabajamos muy poco en Argentina frente a lo que trabajamos en otros países de la región; desde Perú nos llaman mensualmente 3 o 4 inversores para desarrollar algún aprovechamiento mientras que acá no nos llama ninguno”, compara el especialista, quien explica que los créditos a largo plazo se frenaron por incertidumbres que generan ciertas políticas de gobierno y por las bajas tasas que desde el estado se dispone pagar a los posibles financistas.

Si bien en estos últimos años se están impulsando distintos proyectos renovables, como hidroeléctricos, Guidi indica que nuestro país aún está por detrás de vecinos como Chile o Uruguay, que han alcanzado un desarrollo solar y eólico maduro en sus matrices eléctricas.

Para el especialista es necesario que Argentina establezca definiciones en cuanto al precio por MW para cada tecnología renovable y genere espacios propicios para inversionistas privados. “Más que las normas, lo que no está firme son las condiciones financieras”, concluye.

Por otra parte, reconoce esfuerzos del gobierno nacional por instrumentar proyectos orientados a las energías alternativas, pero que por el mismo motivo no han prosperado: falta de financiamiento.

Un claro ejemplo fue la Generación de Energía Eléctrica a partir Fuentes Renovables (GENREN), que no han podido completarse ni en un 30 por ciento de lo previsto. Observa que licitaciones adjudicadas se ganaron con valores por  encima de lo que se estaba previsto y, sin embargo, no se han podido concluir porque se truncaron procesos de créditos.

Otro de los puntos salientes tiene que ver con es la situación de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA), empresa estatal garante de la compra de la energía que se encuentra virtualmente en quiebra, generando desconfianza en los bancos privados.