Argentina es reconocida a nivel mundial por su potencia de radiación solar en el Noroeste Argentino, su capacidad biomásica en el Noreste, los posibles desarrollos hidroeléctricos a grande, mediana y pequeña escala en distintos puntos, un 70 por ciento del suelo es capaz de ser aprovechado con tecnología eólica, que van del centro del país hasta el sur, y ni hablar de la energía mareomotriz.

Con semejante potencial, según Ricardo Bastianon, “Argentina podría ser la Arabia Saudita de las energías renovables”, es decir, podría tener la capacidad para exportar energía a los países vecinos. Lejos de eso, nuestro país cuenta con una sangría oscilante de 12 mil millones de dólares en importación de energía fósil por año.

Bastianon es ingeniero Mecánico en Aeronáutica, recibido en la Escuela Superior de Aerotécnica de Córdoba, Ingeniero Civil de la Aeronáutica Especializado en Aviones y Misiles, título adquirido en Francia, y Doctor en Ingeniería Aeronáutica y Astronáutica recibido en Stanford, Estados Unidos. En diálogo con energiaestrategica.com, el profesional asegura que ha vuelto a la Argentina porque “es un lugar donde hay muchas cosas por hacer, sobre todo darle el impulso que se merecen las energías renovables”.

Sin embargo, el consultor en energía eólica y fluidodinámica reconoce que para ello hace falta concientización de la clase política a la hora de tomar decisiones. “Hay una falta de conocimiento en cuanto lo que representan estas energías”, observa.

En este sentido, recuerda que a principios de mayo pasado se gastó cerca de 700 millones de dólares para construirse una usina que iba a funcionar a carbón, mineral fósil más barato pero más contaminante para la producción de energía. Finalmente se definió que funcionaría a gas.

Yo creo que lo que los políticos no han llegado a captar es que la potencialidad de este recurso es formidable”, insiste el especialista y remata: “Si tenemos en cuenta estos desarrollos podemos tranquilamente pensar en exportar”.

Precisando datos, el experto cuenta: “Hace unos años, en 2009, hice un cálculo de qué superficie de terreno nos haría falta para abastecer todo nuestro consumo eléctrico con turbinas eólicas. En ese entonces, la demanda de energía era de 104 mil GWh/año, y calculé que con sólo una superficie de 100 Km por 100 Km se podría llegar a abastecer toda la demanda, ubicando las potencias entre sí con cierta distancia prudencial”.

Bastianon aclara que no es conveniente concentrar la producción de energía en grandes polos por el costo de transporte que ello significaría, pero que para graficar la situación el ejemplo es válido.

“En este momento se está produciendo una revolución mundial en el consumo de las energías renovables porque el planeta se está ahogando”, enfatiza y concluye que más temprano que tarde Argentina deberá acoplarse a este cambio.