El pasado 25 de mayo se realizó en Sevilla, España, el ‘Segundo Congreso Internacional de Construcción Sostenible’ donde fueron invitados alrededor de 60 científicos internacionales de Argentina, México, Ecuador, Chile, Portugal, Italia, China, Polonia y España.

Durante la triple jornada se expusieron ideas sobre cómo mejorar la eficiencia energética a un coste óptimo y se presentaron trabajos. En ese marco, Jorge Daniel Czajkowski, arquitecto argentino especialista en la temática, debatió y participó con 3 trabajos, uno de ellos fue reconocido con el primer premio.

El socio de la Asociación Argentina de Energías Renovables y Ambiente (ASADES), en conversación con este medio, cuenta que su experiencia en España fue “gratificante”. Consultado sobre la actualidad argentina en materia de construcciones sustentables, el experto considera que “estamos muy atrasados” no sólo con respecto al mundo sino a la región.

Explica que según el ranking latinoamericano creado por la prestigiosa entidad internacional Green Building Council, que contempla el sistema de certificación estadounidense ‘Leed’ (la cual para Czajkowski, por más que se trate de uno de los sistemas más reconocidos a nivel mundial no es muy exigente, ya que sólo la mitad de sus ecopuntos refieren a eficiencia energética), el primer lugar lo ocupa Chile, el segundo Brasil, el tercero México y la “Argentina está llegando al piso” del ranking.

Somos el país que tiene la gente mejor formada pero el más atrasado; el problema es político”, se lamenta el profesional.

Cuenta que se han intentado varios esfuerzos por hacer del país una plaza sustentable pero todos han sido frustrados. Sólo la localidad santafecina de Rosario ha podido establecer una legislación (Ordenanza N° 8757) en ese sentido, que si bien no es muy rigurosa es la más seria de las que están reglamentadas.

Asimismo observa que mientras países impulsan políticas como las de etiquetados energéticos para inmuebles, en Argentina predomina un criterio de construcción donde no se tienen en cuenta medidas sostenibles. “En España, la persona que va a alquilar o comprar un inmueble, una de las primeras cosas que hace es tener en cuenta el etiquetado del inmueble y elige en función de eso”, indica Czajkowski.

Es decir, se certifican inmuebles teniendo en cuenta condiciones como el aislamiento térmico de la envolvente, la orientación de la ventilación, la incorporación de sistemas pasivos para aprovechar el sol, entre muchas otras cuestiones. A saber,  alrededor de un 60 por ciento de la energía que consume un hogar gira en torno a su climatización.

Más aún, el experto considera que “es irracional y antieconómico invertir inclusive en energías renovables si el edificio es energéticamente ineficiente”.

El problema de las subvenciones

En este sentido, para Czajkowski el cambio podría empezar por la propia demanda social, ya que un cambio político se hace esperar. Sin embrago hay que reconocer un gran problema: las fuertes subvenciones que el estado destina a las tarifas.

El bajo gasto que percibe el usuario en las tarifas de electricidad y gas, no invita a la concientización del cuidado energético en la población ni tampoco estimula la inversión de equipos de energías renovables a nivel doméstico.

Vale destacar que Argentina gasta anualmente en importar combustible cerca de 13.000 millones de dólares anuales.