La misión está en manos del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, quien ayer arribó a Viena, Austria, sede del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y desde hoy desplegará una agenda que incluye una exposición ante los responsables de países de América Latina, una reunión bilateral con Bolivia (y otra con Brasil, socios en el desarrollo de tecnología) y, la actividad que más interés despertó: una recepción en conjunto con la República Popular China.

Respecto al negocio con Bolivia, se trata de un reactor nuclear multipropósito con una inversión estimada en u$s250 millones. El diseño y producción estará a cargo del Instituto de Investigaciones Aplicadas (Invap) y la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEA). La operación se aceleró hace dos meses, cuando el presidente Evo Morales visitó la planta de Atucha.

De Vido reveló ayer que el contrato incluye la transferencia de tecnología y para desarrollarla ya egresaron los primeros técnicos nucleares bolivianos del Instituto Balseiro, de Bariloche.

Bolivia no es el único destino buscado y por eso hoy De Vido hará una presentación ante el Grupo Latinoamericano y del Caribe en el Austria Center, al lado de la sede de la OIEA y en forma paralela a la apertura del congreso anual. La intención es ser el proveedor regional, un título que esperan en todo caso compartir con Brasil, país con el que se avanza en el desarrollo de una planta piloto.

Postulan a Grossi

El Gobierno argentino impulsará la designación del embajador Rafael Grossi, a cargo de la delegación diplomática en Viena, en el consejo de gobernanza de la OIEA. La decisión la comunicó anoche De Vido, quien reveló que lo conversó con la presidenta Cristina Fernández, en una cena que compartió en la residencia del embajador y de la que participaron unos treinta funcionarios argentinos vinculados a la actividad nuclear, entre otros a presidente de la CNEA, Norma Boero, y el presidente del Directorio, Horacio Osuna.