El Gobierno está por dar un nuevo paso en la reanudación de las obras de construcción de las represas hidroeléctricas en Santa Cruz, a pesar de que el presidente Mauricio Macri pretendía dar por tierra con el proyecto. Acordó firmar en los próximos días con la empresa constructora china un preacuerdo para ratificar los cambios que sufrirá el proyecto, como la reducción de la potencia y el traslado de los derechos correspondientes a la venta de la energía de la provincia a la Nación luego de los primeros cinco años de funcionamiento.

El gobierno santacruceño espera retomar en el próximo mes las obras de construcción para mejorar la situación laboral, aunque otras fuentes del proyecto son más cautas. Se negocia también un desembolso chino mientras los bancos aprueban los cambios del proyecto.

El proyecto hidroeléctrico sobre el río Santa Cruz, que representa una inversión de 4.714 millones de dólares con financiamiento de China, se reacomodó a la nueva coyuntura política. Hace apenas unos meses, las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic parecían condenadas al olvido. Dos semanas luego de haber asumido, Macri dijo en un encuentro con ambientalistas que “vimos que las represas –Kirchner y Cepernic– están en el puesto número 20 entre las mejores formas de conseguir energía. Es decir, antes hay 19 opciones más viables, limpias y económicas. Vamos a intentar pararlas”. El ministro de Medio Ambiente, Sergio Bergman, agregó que “sospechamos que detrás de esas represas hubo un negociado”. Se trata de un proyecto identificado con el kirchnerismo y vital para la gobernación de Alicia Kirchner. El giro del macrismo se debió en primer lugar a los enormes riesgos que suponía generar un quiebre en la relación bilateral con China.

La continuidad vino acompañada de varios cambios, entre ellos la reducción en la cantidad de turbinas de 11 a 8, lo que supone una menor erosión ocasionada por los movimientos de caudal y una potencia más baja. El Gobierno argumenta que ese cambio permite desacoplar el funcionamiento de las represas del Lago Argentino y de los glaciares, a pesar de que el estudio original de impacto ambiental negó que la represa con 11 turbinas involucrara ese riesgo. En términos presupuestarios eso implica una merma de aproximadamente 200 millones de dólares en la obra civil y de 500 millones en la factura electromecánica. Una parte de esa caída se compensará con 200 kilómetros de tendido para la interconexión con el sistema nacional.

Las alteraciones exigen el visto bueno de los chinos. Anteayer Hu Shi Jub, directivo de la firma china Gezhouba, se reunió con el ministro de Energía, Juan José Aranguren, y su par de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, y acordó junto a Electroingeniería e Hidrocuyo un nuevo “Convenio Marco de la obra para el Aprovechamiento del Río Santa Cruz Presidente Néstor Kirchner – Gobernador Jorge Cepernic”. Los números finos se cerrarán en los próximos 45 días.

Otro de los cambios es que la propiedad de la obra (y por lo tanto el destino de sus utilidades) pasan de Santa Cruz al Estado nacional, una vez que la obra se repague con la venta de energía, plazo que se estima en cinco años. “El establecimiento es de utilidad nacional y ha sido contratado como una obra pública nacional y será financiada con fondos del Estado Nacional”, justifica Aranguren en el nuevo convenio marco, y admite un nivel regalías para la provincia del orden del 12 por ciento.

La gobernación enviará próximamente los cambios a la Legislatura, cuya aprobación es necesaria para retomar las obras. Según el vicegobernador Pablo González, la firma del convenio podría estar concretándose “la próxima semana” y su ratificación parlamentaria podría hacerse en la primera sesión de mayo. El gobierno santacruceño necesita que las obras se retomen lo antes posible para morigerar la situación socio-laboral. El proyecto emplea a 5 mil trabajadores y generará un importante movimiento económico. La urgencia es todavía mayor porque durante el invierno la construcción se frena y las autoridades no quieren llegar a esa instancia sin el dinero fresco en circulación en el mercado interno. Por eso, espera que en el próximo mes se retomen las tareas. Hasta ahora los bancos chinos desembolsaron 600 millones de dólares para las represas.

Fuente: Página 12.