«Un país que se dice federal en lo que es la distribución, el valor agregado de la distribución, en la Ciudad de Buenos Aires, en el Amba (Área Metropolitana de Buenos Aires), es siete veces más bajo de lo que puede ser en la provincia de Río Negro, La Pampa o Córdoba. Ese tipo de distorsiones va en contra de un desarrollo sustentable de la economía«, criticó.

El costo de la tarifa eléctrica en la Argentina se conforma por tres componentes: el transporte y la generación, que es el precio al que las empresas distribuidoras compran la energía en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM); la distribución (o Valor Agregado de Distribución -VAD-), que «incluye los costos de desarrollo e inversión en las redes, de operación y mantenimiento y de comercialización«, como señala el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (Enre); y los impuestos.

Costo y distribución

El Gobierno nacional subsidia la generación donde, según explica el diputado nacional por Mendoza, Enrique Vaquié (UCR), se establece un mismo precio para todas las provincias, es decir que todas las distribuidoras locales pagan lo mismo en esa etapa. En cambio, el costo de la distribución es variable, porque depende de lo que establezca cada autoridad provincial para la distribuidora local.

En los casos de Edenor y Edesur, que cubren el área de la Capital y el Gran Buenos Aires, esto lo determina el Gobierno nacional a través de la Secretaría de Energía de la Nación, que en general no les permitió actualizaciones del VAD en la última década, lo que determina las grandes diferencias tarifarias que existen el país.

Según la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec), las tarifas que pagaron en 2014 los usuarios de las empresas Edenor y Edesur fueron las más baratas del país y hasta siete veces más bajas que las que se pagan en otras provincias como Río Negro (donde el servicio es brindado por Eder SA), La Pampa (Apelp), Córdoba (Epec), San Luis (Edesal SA), Santa Fe (EPESF), Jujuy (EJE SA) y Tierra del Fuego, las más altas del país.

Para un consumo de 500 kWh, las distribuidoras de la capital del país y del GBA cobran poco más de $37 (libre de impuesto y sin aplicar el fondo estacional que equilibra los importes de todo el año). En tanto, el resto oscila entre casi $80 y poco más de $275, detalla el estudio, es decir una relación de 7,4 veces con las distribuidoras que más cobran.

El resultado es que en la mayoría de las provincias que cuentan con recursos más limitados (Chaco, Jujuy, Formosa, por ejemplo) se pagan tarifas mucho más altas que en Capital y GBA, donde reside el 38,4 por ciento de los usuarios del total país, según datos de la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica de la República Argentina.