En la ciudad de Justiniano Posse, departamento de Unión, provincia de Córdoba, se encuentra el frigorífico ‘Alimentos Magros’. Allí, la firma Tecnored está terminando la etapa de proyecto y comenzando la obra, de un sistema de generación de energía eléctrica y térmica con tecnología de vanguardia.

La propuesta recibe el apoyo del Ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación, que a través del FONARSEC califica este proyecto viable para su financiamiento. A saber, en el frigorífico se tratarán los residuos de la faena de casi 12.000 cerdos mensuales para con ellos producir biogás y biofertilizantes mediante un biodigestor.

Con el biogás, a partir de motores especiales, se producirá energía eléctrica, y con el calor resultante de la refrigeración, frio por absorción (sistema de producción de frio a partir de calor). La energía eléctrica estará destinada para autoabastecer la totalidad de las instalaciones de faena, que trabajan 12 horas diarias, y la energía térmica servirá para el consumo energético del 50 por ciento del enfriado de las cámaras.

Del mismo modo, el frigorífico Alimentos Magros, a través de este procedimiento de trigeneración tratará sus efluentes, mitigando el impacto medioambiental que producen.

Es una propuesta que empezó a planificarse durante el año pasado y hasta el momento el balance del proyecto es muy bueno. Fue aprobado por el FONARSEC y ya comenzó el proceso de compra de equipos, algunos de los cuales tienen plazos de entrega de más de 9 meses”, señala Horacio Pinasco, titular de la empresa de ingeniería y construcción que abarca las distintas áreas del sector energético, como biogás, gasificación, gas natural, GNC, electricidad, entre otras.

Ante la consulta de la posibilidad de reproducir este tipo de procesos con tecnología de punta en otros rubros industriales, el ingeniero explica: “Las industrias del sector alimenticio, como la láctea, cárnica, y muchas otras son demandantes de energía térmica, ya sea de como vapor (calor) o frio (cámaras de frio, enfriamiento de leche, etc.), en estos casos pueden efectivamente producir energía eléctrica y a partir del calor residual del proceso utilizar este sistema logrando una eficiencia energética que en algunos casos puede llegar a ser superior al 80 por ciento. Además, posibilita un tratamiento ambientalmente correcto para los efluentes que el sector genera”.