La Asociación Nacional de Energía Solar (ANES) está prestando especial atención a los avances en generación distribuida en México y trabaja tanto sobre las nuevas oportunidades como contra las barreras que enfrenta la tecnología.

Entre los tópicos que revisten especial importancia, la presidente de ANES, Angélica Quiñones, destaca que es necesario trabajar sobre la regulación para asegurar mejoras en este rubro.

De allí, ANES se dispuso a trabajar con Comisión Reguladora de Energía (CRE) para que se produzcan avances en la respectiva regulación y así determinar como obligatorio por ejemplo que todos los instaladores cumplan con cierto estándar de competencia.

“Por cómo es la reglamentación hoy cualquiera puede realizar las instalaciones”, adviertió Quiñones.

Es preciso recordar que en la industria solar mexicana rige el estándar de competencia EC 0586.01 para la instalación de sistemas fotovoltaicos en residencia, comercio e industria; pero este sería ignorado por muchos que realizan conexiones de estos equipos a red eléctrica.

Por ello, ANES privilegia este semestre dirigir su agenda de trabajo a fortalecer la certeza técnica en el mercado solar mexicano. En este sentido, su presidente advierte tres principales puntos de oportunidad para que el escenario actual mejore: incrementar las unidades de inspección eléctrica, formar más instaladores certificados e incorporar a más mujeres en el sector.

“En México, la generación distribuida ha despuntado de una manera exponencial, pero contamos con sólo unas 19 unidades de inspección eléctrica y un gran punto de oportunidad sería incrementar su número y alcance”, introdujo la experta.

“Tenemos que trabajar además en el tema de los instaladores certificados. Ahora, solo tenemos contabilizados 2250 instaladores. Si estamos hablando de un mercado sólo para el sector residencial de alto consumo –de al rededor de 3 millones de usuarios–, vemos que aún es muy poco el número de instaladores certificados con los que se cuenta”, agregó Quiñones.

Una problemática asociada es que estos 2250 instaladores se concentrarían más que nada en la zona centro. Entonces, en zonas donde hay más instalación, como en la península habría un problema grave de certeza técnica, donde muchos instalan sin tener conocimientos básicos que puede atentar con la seguridad y confiabilidad del sector.

Ante esto, ANES lleva a cabo las campañas de promoción de los standard de competencia y ahora evalúan sumar más alianzas con centros educativos para que instruyan en estos estándares.

Adicionalmente, han tenido audiencias con los comisionados de la CRE e iniciado trabajos con la Unidad de Electricidad de este órgano regulador para que existan avances concretos, no sólo para instaladores de generación distribuida sino también para que se desarrolle e implemente otro estándar y regulación para el diseño y dimensionamiesto de sistemas fotovoltaicos.

Otro tema a tratar que advierte la presidente de ANES frente a los 2250 instaladores es el de equidad de género, debido a que sólo al rededor de 240 de estos son mujeres.

Como asociación civil, ANES entiende que se debe trabajar sobre esta brecha, entender las variables que determinan este escenario y de identificarse irregularidades poder trabajar sobre herramientas que faciliten el acceso, la inclusión y cobertura de necesidades específicas del género. 

“En total, calculamos que necesitaríamos al rededor de 8000 trabajadores, entre hombres y mujeres, dedicados a la instalación de sistemas de generación distribuida con energía solar fotovoltaica para poder atender la demanda creciente; y, en cada cuadrilla que se encargue de una instalación identificamos que es necesario que exista al menos un trabajador certificado con el estándar de competencia de instalación”, concluyó la titular de ANES.