“Se perdió la oportunidad de involucrar al Estado de una manera más activa en la política del sector eléctrico”, introduce en su análisis Rebolledo durante una entrevista con Energía Estratégica.

En su evaluación, Rebolledo busca ir más allá de la coyuntura, y pensar también en cuestiones conceptuales y de fondo. Si bien menciona varias medidas aisladas, pone como ejemplo el congelamiento de la tarifa de energía eléctrica que se ejecutará por dos años. “Los generadores van a financiar la diferencia a los distribuidores durante este período”, sintetiza.

“Desde el punto de vista conceptual, se pudiera haber esperado en una coyuntura tan compleja involucrar al Estado de una manera más activa, y la solución no solo dejarla al sector empresarial, utilizando otro mecanismo, como puede ser el subsidio”, puso como ejemplo el ex funcionario.

Además, aclara que los consumidores, quiénes llegado el año 2021 debieran recibir una rebaja en el costo de la energía producto del ingreso de nuevos contratos con menores precios de generación, finalmente no verán reducciones en las cuentas con las distribuidoras.

“La manera de recuperar ese saldo que se financia estos años por parte de los generadores va a ser manteniendo el precio al mismo nivel”, critica.

Y ante este esquema, el economista advierte que “es probable que estén en mejores condiciones de implementarlo aquellas compañías con mayor espalda financiera, es decir, las más grandes, mientras que las medianas y pequeñas que están hoy en día ancladas con sus ejercicios financieros, y flujos de caja más acotados, van a tener complicaciones”.

En este grupo de afectadas apunta a las que “han ingresado en los últimos años y tienen menos proyectos, en su mayoría empresas de energías renovables”.

Por eso, se enfoca en no sumar más problemas a los Pequeños Medios de Generación Distribuidos (PMGD), centrales de hasta 9MW que han proliferado en gran parte del país y se vieron damnificadas tiempo atrás por la modificación del Precio Estabilizado.

Cabe recordar que, en la práctica, el precio estabilizado funcionaba a modo de contrato PPA, siendo fundamental para negociar el financiamiento ante los bancos y organismos de crédito internacionales.

“Es una oportunidad para replantearse las modificaciones de la regulación del PMGD, ya que se trata de un decreto que está en la contraloría y sigue vigente todavía”, propone como paliativo.

El especialista lo plantea considerando el impacto del congelamiento de tarifas: “las condiciones cambiaron más aún, por lo que el Gobierno podría perfectamente replantearse este cambio que ha sido muy significativo”.

La modificación en la rentabilidad, según Rebolledo, “ha tenido un efecto complejo y negativo para los proyectos en curso, generando incertidumbre en la dinámica de financiamiento”.

El riesgo de la devaluación

El esquema que rige para el congelamiento de tarifas implementado por una Ley con tratamiento “exprés” en el Congreso, presenta una debilidad macroeconómica que, dado el contexto político y social de Chile, debiera tener mayor lugar en el análisis, evalúa Rebolledo.

“No tenemos la certeza sobre cómo se comportará el tipo de cambio en los próximos años. Por lo tanto, si hubiera una devaluación, este mecanismo acumularía una gran deuda, y se tornaría insostenible”, explicó.

El Estado ausente

Todos estos puntos que hoy presenta el sector eléctrico en Chile no debieran darse por separado en la visión de Rebolledo. “Es necesario realizar una reforma más importante, reuniendo todos los elementos de la ley corta de distribución y así llevar adelante una discusión más global y estructural en el sector”, concluyó como desafío principal.