Análisis: Los trasfondos de esta particular licitación de suministro de Chile y la mega adjudicación de Enel

Tras conocerse la adjudicación total a un precio de USD 56,679 MWh, desde el sector energético alertaron que se debe añadir USD 15-20 MWh a partir del traspaso de los costos sistémicos a los clientes regulados y plantearon una serie de factores que derivaron en la baja competitividad de players y ofertas de la convocatoria.

Semanas atrás, Enel Generación se consolidó como la gran ganadora de la Licitación de Suministro 2023/01, al adjudicarse los 3600 GWh/año subastados (1500 GWh en el bloque N°1 y 2100 GWh en el bloque N°2) en los tres sistemas zonales contemplados y en todos los sub-bloques horarios, a un precio de USD 56,679 MWh. 

Y si bien la adjudicación del total licitado se ve como positivo, desde el sector remarcaron que el proceso dejó una serie de puntos claves a considerar para el impacto que en la evolución de los proyectos renovables, precios para el usuario final, participación del sector y mejoras para convocatorias futuras. 

“Si se quiere hacer la comparación justa de este proceso con los anteriores, al precio adjudicado (USD 56,679 MWh) se le debe añadir USD 15-20 MWh de los costos sistémicos que serán traspasados al cliente final; por lo que el precio verdadero rondará entre USD 70-80 MWh”, explicó una fuente cercana a Energía Estratégica. 

Ante ello, la gran pregunta es qué sucederá con el recurso que interpuso la Corporación de Consumidores y Usuarios (CONADECUS) ante la Contraloría General de la República, para que deje sin efecto las bases y suspenda la Licitación de Suministro 2023/01. 

El motivo de la solicitud se debe a que CONADECUS considera que el proceso perjudicará a los consumidores y asegura que los clientes regulados deberán abonar los costos sistémicos que antes estaban a cargo de las empresas generadoras de energía eléctrica, pero en las bases de la vigente convocatoria por primera vez se permitió que los generadores los puedan trasladar directamente al precio de adjudicación como un cargo adicional. 

Para CONADECUS, ello podría traducirse en aumentos futuros indeterminados de las tarifas eléctricas finales en lugar de buscar la reducción de los costos para los usuarios y la estabilidad a mediano y largo plazo del precio de la energía. 

“Por otro lado, la oferta de Enel está basada en el portafolio actual de la compañía, ya que en la declaración formal de la licitación no hay nuevos proyectos, sino que la empresa respaldará con su portafolio actual y los contratos que le expiran en el corto plazo. Esto significa que no habría nuevas inversiones mediante este proceso, considerando que una de las características de las anteriores licitaciones era ser de grandes impulsores de nueva infraestructura renovable en Chile”, plantearon desde el sector energético de Chile. 

La multinacional de origen italiano fue la empresa con el mayor número de proyectos presentados  en los tres sistemas zonales contemplados y en todos los sub-bloques horarios; y dentro del paquete de proyectos, incluyó ocho hidroeléctricas de pasada (sumaban 635 MW de potencia), cinco hidráulicas de embalse (2085), dos parques eólicos (82 MW) y cinco plantas térmicas a gas natural (1959 MW). 

Mientras que en cuanto al escaso interés en esta licitación, con el número más bajo de empresas participantes desde desde la Licitación 2013/01 (donde sólo hubo 2 interesados y finalmente se declaró desierta), desde la industria energética remarcaron que todavía no hay una certeza clara respecto a la aplicación del mecanismo del mecanismo de estabilización y de la evolución de la demanda futura para el suministro de los clientes regulados en caso que más usuarios puedan acceder al mercado libre.

“Recientemente se promulgó una nueva ley de estabilización que afecta a los contratos firmados con anterioridad a 2016 y es innegable que si hay una moción estabilizadora, tendrá que incorporar los contratos nuevos. Si pasamos por tres procesos de estabilización, quién garantiza que no se avecinará el cuarto, quinto y sexto. Por lo que la industria seguramente percibe ese temor y ello disuadió la participación de más agentes del sector energético”, manifestó la fuente cercana a este portal de noticias. 

“Además, el mercado regulado no está recibiendo ofertas, no hay competencia. Por lo que la protección que le queda a los clientes, al menos los industriales pequeños, es pasarse al mercado libre y para ello se necesita bajar el umbral de 500 kW a 300 kW. Ello implica que el pool de demanda de los procesos está abierto a un cuestionamiento que podría reducir la demanda dentro del mercado regulado, de al menos 8% si los clientes en cuestión son habilitados a entrar al mercado libre”. 

Y cabe recordar que Tribunal de Defensa de la Libre Competencia de Chile recibió cerca de 20 observaciones sobre la baja de potencia para optar al mercado libre; en las cuales la Comisión Nacional de Energía advirtieron que habrá un impacto negativo en los contratos de suministro, pero desde la Asociación Chilena de Comercializadores de Energía (ACEN) marcaron que el pasaje de clientes regulados a libres será paulatino y por ende no movería la aguja en el sistema.

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