Según cálculos de Salvador Gil los equipos solares térmicos pueden ahorrar entre el 60 al 75 por ciento del gas natural que es usado en el calentamiento del agua.

En la Argentina, el consumo de gas se incrementa cerca del 3,3 por ciento anual, por lo que, a esta tasa, el consumo de gas se duplicará cada 20 años. Hoy, el gas natural constituye el componente principal de la matriz energética, aportando algo más del 50 por ciento de la energía primaria del país. Desde hace más de una década, la producción local de este combustible está disminuyendo, por lo que dependemos en forma creciente de importaciones de gas.

El consumo de energía para calentamiento de agua sanitaria en la Argentina equivale al 57 por ciento de las importaciones de gas. Con las tecnologías actuales, usando equipos comerciales de calentamiento de agua más eficientes y solares híbridos (solar-gas o solar-eléctrico), en principio sería posible ahorrar cerca del 50 por ciento de esta energía en la Argentina.

Sin embargo, para que  los sistemas solares híbridos puedan tener una importante penetración en el mercado nacional, es necesario que sus costos actuales se reduzcan y un programa que estimule su desarrollo y despeje las barreras que limitan su expansión.

Según Gil, en un clima promedio como el que predomina en la zona central de la Argentina, las mediciones indican que con colectores solares de 3,5 m2 y eficiencia del 75 por ciento,  se podría cubrir el 65 por ciento de la demanda de agua caliente sanitaria de un usuario residencial promedio.

Si estos equipos se asocian con sistemas eficiencia de apoyo a gas, por ejemplo calefones modulantes con encendido electrónico (Sin piloto, clase A en eficiencia) en consumo de calentamiento de agua pasaría de un promedio actual de 1,5 m3/día a 0,35 m3/día, o sea un ahorro de 1,15 m3/día, o sea del 77 por ciento.

Este ahorro, suponiendo una tarifa de gas de 4 $/m3, implicaría un ahorro anual de 1.680 pesos al año. Dado que los equipos solares híbridos como el indicado, tiene actualmente un costo de unos 25.000 a 30.000 pesos incluyendo equipo de apoyo a gas e instalación, apenas se llega a amortizar en 15 años. Es previsible, sin embargo, de impulsarse una producción masiva de estos equipos, su costo podría disminuir en un 40 a 50 por ciento, haciendo la ecuación más atractiva para los usuarios.

En cambio, el precio del GNL al público en la Argentina, ronda los 19 U$S/Millón de BTU, (equivalente a $550 por tubo de 45 kg de GPL). Para los usuarios de GLP la alternativa de cambio a un sistema solar híbrido es mucho más atractiva, ya que el GLP es más costoso. Para estos usuarios, el metro cúbico equivalente de gas (o sea adquirir 9300 kcal) cuesta unos 10 pesos. En efecto, el ahorro en gas para estos usuarios a lo largo de 10 años es del orden de 40.000 pesos, o sea U$S 2.650. Este ahorro claramente cubre con creses el costo del equipo.  Además, se podría estimular un importante desarrollo de la industria nacional que produciría estos equipos con la consecuente generación de empleos. Al mismo tiempo, la formación de instaladores y personal de mantenimiento de estos equipos podría generar empleo en muchas localidades del país.

Queda claro entonces que para que comience a darse un uso masivo de estos calefones solares térmicos en los usuarios que gozan de gas natural debe haber incentivos que lo permitan. Si el estado nacional asignara partidas para su impulso, ahorraría dinero en importar combustibles, amén a la reducción de emanaciones de CO2 que provocaría.

El experto señala que para ello existen barreras que será necesario atravesar:

  • Carencia de un marco institucional y legal, ausencia de un ente nacional de promoción y regulación de la energía solar.
  • Carencia de normativas a nivel nacional que establezcan requerimientos de eficiencia, integridad física y calidad de los productos.
  • El costo inicial de inversión de los sistemas solares térmicos es relativamente alto en comparación con los sistemas de calentamiento de agua convencionales. Poco desarrollo del mercado – en comparación con el gran potencial existente.
  • Falta de incentivos económicos y financieros tales como deducción de impuestos, reducción de aranceles, subsidios y créditos, entre otros.
  • Falta de incentivos a la capacitación de personal idóneo, poco incentivo a la investigación e innovación a nivel regional. Todo esto contribuye a que los paneles solares no alcancen niveles de calidad óptimos tanto en su fabricación como instalación. Asimismo, el incipiente desarrollo de este mercado hace que haya una carencia de personal idóneo tanto en su instalación como en el mantenimiento y reparación de los mismos.
  • Existencia de incentivos dirigidos hacia los combustibles fósiles, principalmente subsidios al gas.

Es recomendable acceder al informe completo para ver de modo detallado el análisis (Ver informe completo). Allí el especialista da detalles precisos sobre cada una de estas barreras, expone gráficos y amplía conceptos. Sobre todo agrega la importancia de la utilización de equipos más eficientes: Clase A.