La Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) sometió a consulta pública las recomendaciones que contendrá su próximo reporte destinado a un mercado latinoamericano. Se trata de la Evaluación del Estado de Preparación de las Energías Renovables en Paraguay (RRA, por sus siglas en inglés). 

Esta contempla al menos 7 acciones prioritarias para fortalecer las instituciones de energía y la gobernanza, como así también medidas para mejorar la política energética, el marco regulatorio y la planeación a largo plazo del sector. El objetivo sería que el país transite un camino que lo lleve a superar las barreras que hoy le impiden el despliegue de las energías renovables. 

La sesión plenaria de apertura que se convocó ayer, lunes 10 de mayo, preparó el escenario para la discusión de las diferentes temáticas. Y una de las primeras sugerencias realizadas por la organización despertó controversias. 

IRENA identificó como desafío “centralizar la regulación del sector energía en una entidad que cubra los vacíos regulatorios y mejore la transparencia en la toma de decisión”. Y, para dar respuesta a este reto se sugirió “regular el sector con independencia de la política pública y aumentar la transparencia; creando una entidad con autonomía financiera y potestad legal para sancionar reglamentos, multas, entre otros”. 

Reforzando esta idea, Fabián Barrera, oficial asociado al programa de IRENA, consideró que un ente que pueda monitorear el sector de energía como un todo, como puede ser con la Comisión Reguladora de Energía (CRE) en México, resultaría cada vez más crucial. 

“La propuesta es una entidad regulatoria de todo el sector energía, tal como la CRE en México. Inicialmente esta recogería las distintas atribuciones de regulación que están esparcidas a lo largo de todas las instituciones y, además, atendería otras áreas donde aún no hay certificaciones de procesos con estándares internacionales, entre otras cosas”. 

Este tema obtuvo comentarios a favor y en contra, expresados por actores del sector energético presentes para la discusión. En resumidas cuentas, el sector público sostuvo argumentos en contra y el sector privado a favor. 

Fortalecer la estructura vigente

El Ing. José Vallejos, jefe del Departamento de Estudios de Generación de la compañía de Administración Nacional de Electricidad (ANDE) opinó que  “el país no está en condiciones de tener un Ente Regulador”.

Desde la óptica del referente de generación en ANDE, el país no tiene recursos suficientes para impulsar una nueva organización. De allí es que propone que se destine lo posible para las instituciones públicas que ya existen. 

“Es más importante fortalecer la estructura y dotar de fondos y equipo técnico necesario al Viceministerio de Minas y Energía, para que eventualmente madure y se convierta en un Ministerio de Minas y Energía”, consideró el Ing. Vallejos.  

En sintonía, Francisco Escudero, jefe de la División de Estudios Energéticos de ANDE, valoró como importante no anticiparse a crear una nueva entidad antes de fortalecer las que hoy se encuentran trabajando dentro del sector. 

“Hay que tener mucho cuidado”, advirtió el Ing. Escudero. 

Y sostuvo: “En Paraguay todavía tenemos una estructura verticalizada (…) Luego, en la medida de que se vaya modificando el modelo del sector eléctrico, recién podremos ir incorporando los agentes que se requieran”.

Por su parte, el Ing. Andrés González Alvarenga, jefe del Departamento de Energía Eléctrica del Viceministerio de Minas y Energía, puso sobre la mesa de discusión una variable adicional: la regulación.

“Antes de pensar la figura de un ente regulador, habría que comenzar a elaborar el marco regulador. Si se crea un ente regulador y no tiene definida la cancha ¿dónde va a jugar?”, interrogó el funcionario del VMME, poniendo a consideración que existen distintos modelos de entes reguladores por estudiar, antes de incursionar en la creación de uno. 

Una oportunidad de transparencia

Sin desacreditar las consideraciones del sector público, otros asistentes valoraron como positivo avanzar en la creación de un ente regulador de energía. 

Uno de ellos fue Byron Chiliquinga, consultor de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) que indicó que una vez definido el rumbo que tomará el mercado esta nueva figura empieza a cobrar sentido. 

“Si se va a abrir el mercado hacia el sector privado por ejemplo para la aprobación de proyectos de energías renovables, necesariamente va a requerir un ente regulador autónomo e independiente. Porque el Ministerio, Viceministerio u otro ente gubernamental quedaría con funciones de política de aprobación, mientras que la regulación quedaría pendiente“, explicó. 

Respecto a la necesidad de un marco regulatorio previo a la figura de un ente regulador,  Fabián Barrera, oficial asociado al programa de IRENA, agrego que “si se adopta una nueva regulación, habría que ver quién la va a implementar, sino no tendrá el impacto que se espera que atraiga inversiones, creando transparencia y predictibilidad en el sector de energía”. 

A aquellos argumentos adhirieron representantes de la Comisión de Energía del Senado que además revelaron que internamente están evaluando el modelo brasileño que contempla además de un Ministerio, la figura de una Agencia Nacional de Energía (ANEL) que regule el sector eléctrico, diferenciada de un Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) que opere como lo hace ANDE. 

La discusión continuará durante la sesión de clausura, prevista para hoy 11 de mayo. Además de los temas antes mencionados, se compartirán nuevas recomendaciones que alimentarán el reporte final de la Evaluación del estado de preparación de las energías renovables en Paraguay.