¿Qué cambios identifica en el sector energético?

En OLADE estamos haciendo un seguimiento de las distintas medidas que están implementando los países de la región. Ahora, estamos trabajando sobre aquellas medidas implementadas en el sector energético ante el impacto del nuevo coronavirus.

¿Por ejemplo?

Un tema clave que observamos es el abatimiento de la demanda de hidrocarburos que afectará fuertemente a las economías de los países exportadores. Esto tiene una implicancia directa en el sector de energía, inversiones y otras operaciones que podrían verse afectadas, que van a depender de la prolongación que tenga la crisis.

Sobre aquello, publicaremos un artículo realizado por un colaborador externo que trata de cuantificar el efecto que tendrá en las finanzas de los países en la región tanto sobre los exportadores como de los importadores, que van a observar una reducción de los precios internacionales del petróleo.

¿Qué se espera para las energías energías renovables en este nuevo contexto?

Siempre una crisis plantea la necesidad de nuevas estrategias para resolver la problemática coyuntural. Sin embargo, es claro que en este momento toda la región y el mundo está enfrentando un nivel de incertidumbre muy importante en el que, si se analiza desde el punto de vista de la toma de decisiones financieras, aparece el análisis de riesgos en cualquier actividad de inversión.

La incertidumbre va afectar en la ejecución de los proyectos que estaban en cartera y tal vez haya un redireccionamiento en materia de recursos para ir solventando los problemas que esta crisis presenta.

En el sector eléctrico, hay un corrimiento de la curva de demanda que observan todos los operadores del sector eléctrico. Se deberá identificar cuál es el efecto a nivel económico y técnico.

¿Cambian los planes de largo plazo?

En lo que refiere a los planes estratégicos de los países  para la incorporación de energías renovables no convencionales tenemos que tener en cuenta que la mayoría son de largo plazo.  Esto que estamos transitando es coyuntural. Posiblemente veamos un efecto momentáneo, pero no entiendo que esto involucre un replanteo de estrategias de tecnologías de generación.

Ahora bien, con esta baja de los precios del petróleo puede haber una incidencia en el mediano plazo en la competitividad que pueden llegar a tener las tecnologías a partir de energías renovables con algunas soluciones de generación fósil. Lo tendríamos que tener en consideración.

Prever que por horizontes temporales, con una condición de precios tan bajos, se opte por hidrocarburos, no debiera ser irracional.

Entusiastas de las renovables plantean que habrá mayor conciencia sobre el cambio climático..

Eso se va a dar porque de alguna forma la humanidad se está enfrentando a situaciones que tienen un impacto muy fuerte. Esta emergencia sanitaria dejó entrever los efectos de la sociedad y las industrias en el medio ambiente. Posiblemente, esta coyuntura pueda tener un impacto positivo en la discusión sobre el cambio climático.

Pero esa visión positiva tiene que tener en cuenta que la agenda, por lo que resta de este año y en el corto plazo, está marcada por el nuevo coronavirus. El redireccionamiento de prioridades no es poco.

¿Y cuándo termine?

Recién cuando salgamos de la coyuntura actual, sí podemos hablar de un impacto potente en lo que puede ser el repensar los temas referidos al cambio climático.

No obstante, nosotros como organismo seguimos respaldando todos los temas vinculados a la energía sostenible. Por ejemplo, en Colombia estamos avanzando, en coordinación con el Gobierno, sobre el establecimiento de metas de energías renovables.

¿Cómo está cambiando la agenda energética?

En lo que refiere a la continuidad de los proyectos que nosotros tenemos en curso en distintos países, seguimos con la ejecución de los mismos sin ningún tipo de inconveniente en aquellas actividades que no requieren una presencia en sitio.

Estamos avanzando con la implementación de los sistemas de información energética en El Caribe. Ese trabajo tiene un plan de desarrollo de plataformas informáticas que pueden utilizarse a distancia y lo continuamos en coordinación con cada país.

¿No impacta el aislamiento social?

Aquellos proyectos que requieren misiones en sitio, sí se han visto postergados. Pero nos vamos acomodando a la situación para no dejar de brindar una propuesta de valor en cada uno de nuestros proyectos.

Las líneas existentes entre los países y las multilaterales se están reprogramando para que esos recursos queden liberados para atender a la emergencia provocada por la pandemia.

Nuestra propuesta de valor está siendo generar conocimiento y ámbitos de discusión en esta materia. Por eso, pondremos a disposición análisis sobre lo que están haciendo los distintos países para enfrentar esta crisis.

¿Como cuáles?

Que se sepa que en tal país se está haciendo un diferimiento de las cuentas de servicios básicos o que en otros están aportando facilidades de financiamiento para las pequeñas y medianas empresas. Juntar todo esa información hoy es nuestro aporte para que tomadores de decisiones puedan evaluar incorporar en sus países.

¿La idea es prevenir consecuencias?

Totalmente. Hay que generar conocimiento para lo que se viene. Si estamos modificando la curva de demanda, esto tiene un efecto en lo que es el despacho en el sistema de esas fuentes que no son gerenciables.

¿Tiene que ver con el sistema de información que están promoviendo en los ministerios de energía?

El Sistema de Información Energética de Latinoamérica y el Caribe (sieLAC) data de 1970 e incluye los balances energéticos oficiales de los países de la región.

Desde OLADE la estamos mejorando con un proyecto con recursos del BID que venimos ejecutando desde hace dos años y llevamos al informe Energy Outlook of Latin America and the Caribbean.

Por otro lado, estamos trabajando país por país en los sistemas de información nacional, para que carguen de forma estandarizada su información a nuestra plataforma regional.

¿Qué países ya los están implementando?

El sistema de Brasil ya está operativo. A partir de resolver la situación de este mercado –que es uno de los más complejos-, ahora avanzamos con países con realidades más sencillas.

Ya se lanzó en Panamá, Ecuador y Paraguay. Y, actualmente, se están implementando, y prácticamente terminando, los sistemas de información energética de 5 países de El Caribe: Guyana, Surinam, Jamaica, Barbados y Belice.

¿Qué información aporta?

En una plataforma qué se nutre con todos los aportes de información de los distintos factores asociados internos de cada país y se cargan en una plataforma superior que es la de OLADE.

¿Cómo siguen las actividades de OLADE?

En OLADE nos hemos adaptado bastante bien a la situación actual. Continuamos ejecutando nuestras actividades a través de plataformas digitales para trabajo remoto. De este modo,
podemos seguir brindando apoyo y respaldo a los proyectos en curso.

Como parte de las actividades que hemos desarrollado como organismo internacional, hemos puesto a disposición de la región nuestras plataformas tanto para reuniones virtuales como para
capacitación a distancia. Con esto, considero que hemos logrado un nivel de eficiencia y productividad que da una clara señal de que la actividad continúa.

¿Sobre que temáticas?

Ahora, nos hemos focalizado en generar artículos junto a referentes regionales para agregar conocimiento entorno al efecto de esta crisis en el sector energético.

Atendiendo a la situación actual, hemos dado prioridad a una publicación sobre los efectos de la caída del petróleo en la región Latinoamericana.

Adicionalmente estamos colaborando con publicaciones en distintos medios de comunicación, como una reciente nota en El País (Madrid) sobre cuáles son las actividades que se ven más comprometidas, el impacto en la demanda, cómo se ven afectados los productores de hidrocarburos y otras empresas del sector en estos mercados.