5 de enero 2016

Alertan de que cambio climático reducirá en un 60 por ciento la producción eléctrica

El estudio, en el que participa el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (Iiasa) de Viena pide «mayores esfuerzos de adaptación para mantener la seguridad energética futura«, según informó esa organización en un comunicado. «El cambio climático está afectando a los recursos hídricos, ya que está cambiando las precipitaciones y afectando a las temperaturas […]

El estudio, en el que participa el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (Iiasa) de Viena pide «mayores esfuerzos de adaptación para mantener la seguridad energética futura«, según informó esa organización en un comunicado.

«El cambio climático está afectando a los recursos hídricos, ya que está cambiando las precipitaciones y afectando a las temperaturas del agua«, explicó Keywan Riahi, coautor de la investigación y director del programa de energía del Iiasa.

Las centrales nucleares y las termoeléctricas necesitan el agua como refrigerante, por lo que su escasez o su calentamiento supone una «importante restricción» para su funcionamiento, indicó el científico.

En conjunto, la centrales hidroeléctricas y termoeléctricas (que incluyen las alimentadas por combustibles fósiles, biomasa y las nucleares) aportan el 98 por ciento de la producción eléctrica mundial, según el Iiasa.

Las plantas termoeléctricas toman agua directamente de los ríos, lagos o del mar para enfriar los condensadores de la turbina, antes de devolver el agua a su punto de origen, provocando así un efecto de «contaminación térmica«, pues regresa a mayor temperatura.

«Las plantas de energía no sólo están causando el cambio climático, sino que también podrían verse afectadas por su impacto«, advirtió Riahi.

El estudio publicado hoy propone medidas para adaptarse a los impactos del cambio climático, tales como aumentar la eficiencia motriz, sustituir el carbón por centrales de gas más eficientes o cambiar el sistema de refrigeración de agua dulce por otro que utilice el aire o el agua del mar.

Con ello, se podría mejorar la gestión del agua durante los períodos de sequía y mantener la seguridad energética en las próximas décadas, aseguró la investigadora del Iiasa que lidera el proyecto, Michelle Van Vliet.

«Será necesario abordar la producción de electricidad desde la perspectiva de la adaptación al cambio climático, además de la mitigación«, opinó Van Vliet.

Todas las alternativas técnicas planteadas por el informe del Iiasa están asociadas, según Riahi, «con costes y aumentarán el precio de la electricidad«, aunque el estudio no se ha centrado en analizar esa dimensión del problema.

Estados Unidos, el sur de Sudamérica, África del Sur, América Central, el sur de Europa, el sudeste de Asia y el sur de Australia son las regiones más vulnerables.

En estas regiones se prevé «la disminución del caudal principal anual, combinado con fuertes aumentos en la temperatura del agua bajo el cambio climático» algo que, según el informe, reducirá la capacidad de la producción hidro y termoeléctrica.

Fuente: Efe.

1 Comentario

  1. Guillermo Malinow

    El título del artículo es rimbombante y causa preocupación si no se lee detenidamente. No hace ningun comentario sobre las centrales hidroeléctricas y Argentina posee de dicha fuente más del 30% de la energía media anual generada. Si bien las centrales térmicas tienen un peso relativo importante, nuestro país está lejos del porcentaje que se hace referencia a nivel mundial, sobre el cual tengo serias dudas.
    El impacto debido al cambio climático que podemos esperar en Argentina para el presente siglo se puede resumir como sigue:
    a) Cuenca del Plata: los cambios en los sistemas climáticos provocaron a partir de la década del ’70 un significativo aumento en las precipitaciones y con ello un aumento en los caudales de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay que beneficiaron fuertemente a las centrales hidroeléctricas como Yacyretá y Salto Grande. Los pronósticos prevén una disminución de los caudales por aumento de la evapotranspiración debido al aumento de las temperaturas del aire.
    b) Ríos cordilleranos: el cambio más significativo observado es el ascenso de la isoterma de 0ºC que se condice con la altura de la línea de nieve en alta montaña. Por ende se reducirán las superficies de acumulación de nieve y por ello la crecida por deshielo tendrá menores caudales hacia fines del verano e inicio del otoño. Podría ocurrir también una disminución de la cantidad de precipitación en tales cuencas, aspecto sobre el cual no existe opinión unánime.
    Un caso muy particular será la cuenca del río San Juan en la cual se prevé una significativa merma en las próximas décadas, afectando negativamente el funcionamiento de las centrales hidroeléctricas Ullúm, Caracoles y Punta Negra.

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Reciba las Noticias

Tildá los países de tu interés
Mantenemos tu datos en privado y sólo los compartimos con aquellas terceras partes que hacen el servicio posible. Lee nuestra política de privacidad para más información.

Edición Cuarta Edición 2020
Edición Tercera Edición 2020
Edición Segunda Edición 2020
Edición Primera Edición 2019

PHP Code Snippets Powered By : XYZScripts.com