A través del Programa RenovAr, el Ministerio de Energía y Minería de la Nación lanzará la primera Ronda de licitaciones de proyectos de energías renovables. Se trata de un mix de 1.000 MW: 600 MW eólicos, 300 MW solares fotovoltaicos, 65 MW de plantas de biomasa, 20 MW de Pequeños Aprovechamientos Hidroeléctricos y 15 MW a partir de la transformación de biogás.

En estos momentos, y hasta el 1ro de julio, el Programa se encuentra atravesando un Período de Consulta Pública. Se trata de “observaciones” que actores del sector podrán realizar sobre los prepliegos de licitación para proyectos de energías renovables, paso previo a publicarse los definitivos. Tales opiniones manifiestas no serán vinculantes.

En ese marco es que industriales nacionales solicitan garantías de su participación dentro del montaje de los proyectos que se adjudiquen. Es que la Ley de promoción de Energías Renovables N°27.191permite importar equipos e insumos a tasas al 0 por ciento hasta el 31 de diciembre del 2017.

No pretendemos un proteccionismo a ultranza, pero sí una política industrial que acompañe el desarrollo del nuevo sector industrial; promoviendo la producción a escala, inversiones en líneas de producción que permitan competitividad e incentivos para que las empresas puedan transitar rápidamente su curva de experiencia, reduciendo así costos unitarios de los equipos a partir del volumen acumulado de producción”, explica Esteban Weidmann, Gerente Comercial de SICA Metalúrgica Argentina, empresa que desde el 2010 fabrica torres eólicas para aerogeneradores.

El directivo señala que el Gobierno nacional podría tomar de ejemplo el caso del Brasil, en donde se exigía un contenido local del 60 por ciento en los pliegos para la licitación de parques eólicos. “Para nosotros algo así sería fundamental”, enfatiza. Expresa que “en el caso concreto de las torres es impensable imaginar que empresas metalmecánicas nacionales que se inician en la fabricación puedan de cero competir con fábricas extranjeras que producen 200, 300 o más torres anuales.

El rol de la política industrial activa que se requiere es precisamente dar los incentivos necesarios para que las nuevas industrias puedan entrar en régimen de competencia; estos incentivos son justamente trascendentales en los primeros años del nuevo desarrollo industrial”, manifiesta Weidmann.

Por otra parte, el empresario advierte un problema de gravedad para el sector: “Hoy en día si queremos traer insumos de afuera que no se fabrican en el país para hacer torres -por ejemplo las chapas o las bridas de unión entre segmentos de torre-  tenemos que pagar derechos de importación, pero si se trae la torre completa junto al aerogenerador, como política de montaje ‘llave en mano’, no se pagarán derechos”. “Esas cuestiones deben revisarse”, indica.

La cartera de Energía, y sobre todo la Subsecretaría de Energías Renovables, tiene la firme convicción de cerrar contratos por MWh los más bajos posibles, y es por ello la iniciativa de importar equipos a tasas 0 por ciento. Esto no sólo perjudicaría a la industria nacional sino que atentaría contra la generación de puestos de empleo. “Se está frente a una oportunidad extraordinaria para crear empleo genuino de alta calificación”, expresa Weidmann. Según datos del especialista y asesor de la Asociación Argentina de Energía Eólica (AAEE), Carlos Badano, por cada MW eólico de potencia instalada fabricado localmente se pueden generar un máximo de 20 puestos de empleo directo y 160 indirectos.

No obstante a todo ello, en cuanto a expectativas, Weidmann subraya un panorama muy alentador en este nuevo proceso. Expone que en el marco del GENREN sólo se completaron 180 MW, por lo que comparativamente en esta primera etapa (Ronda 1) del Programa RenovAr se vendría a triplicar lo que se logró en los últimos años. “Sin duda que la expectativa es muy grande pero insistimos que es importante que se promueva el contenido local. Solo de esta manera cierra un auténtico círculo virtuoso”, cierra el directivo.