La pandemia ha expuesto la fragilidad del mundo y de los seres humanos por enfrentar crisis externas. Los efectos que aún siguen impactando en las distintas esferas sociales han reforzado la urgencia por dar respuestas a temas vinculados a la sostenibilidad, como lo pueden ser las inversiones de triple impacto.

Ya sea por decisiones propias de las casas matrices o por exigencias de la industria, la política, la justicia o entidades financieras, muchas empresas están movilizando recursos y sumando esfuerzos para reducir su huella de carbono y algunas otras con metas claras de lograr cero emisiones netas al 2050. 

En el sector energético, por ejemplo, empezamos a experimentar modificaciones en las unidades de negocios incluso de compañías que históricamente pertenecían al sector hidrocarburos. 

«Las necesidades energéticas van a crecer, el mundo va a necesitar de mucha más energía y el sector energético se va a transformar completamente (…) esta transformación tendrá costos y beneficios. Para lo cual, vamos a necesitar aceleradores para cumplir estas aspiraciones climáticas”, advirtió Alejandro Segura, gerente general de Soluciones Basadas en la Naturaleza (NBS) en Latinoamérica para Shell.

Durante el evento “Jueves de transición energética”, el ejecutivo brasileño-mexicano describió los escenarios de transformación energética que analizan desde la empresa, el avance de los mercados del carbono y las soluciones basadas en la naturaleza que evalúan implementar.

Respecto a los escenarios, todos los que toma en cuenta Shell contemplan a la transición energética como una realidad: “Va a pasar -indicó Segura-. La pregunta es la velocidad y el impacto que dicha transición energética tendrá”.

El escenario más optimista, al que el gerente general de NBS denominó «sky 1.5», valora acelerar la descarbonización ahora, priorizando atender la salud de todos y con un enfoque creciente en mejorar la salud del medio ambiente. 

Para lograrlo, consideró que deberán impulsar profundos cambios estructurales que lleven a reducir las emisiones y apostar por inversión verde que reforme al sistema energético. Este sería el único escenario que nos llevaría a cumplir con el Acuerdo de París. 

¿Porqué está tan interesada Shell en la transición energética? 

«Shell busca valor comercial en esta transición energética», respondió Alejandro Segura. Y, para lograrlo, no apostará a un solo caballo. La estrategia incluye un mix de electricidad, movilidad y mitigación de emisiones que les garanticen ganar en el mercado. 

Para 2030 el compromiso es muy específico: 

«Buscamos reducir nuestra producción de petróleo de 1% a 2% anual (considerando la producción máxima de 2019), buscamos parar completamente la exploración de nuevas áreas a partir de 2025, buscamos aumentar nuestra composición de gas a más del 50% de nuestra producción total de hidrocarburos, estamos pretendiendo vender 200 TWh al año que vienen de fuentes renovables (…), estamos buscando instalar 2.5 millones de estaciones para cargar autos eléctricos, estamos invirtiendo en I+D y tecnologías de captura de carbono con el objetivo de eventualmente capturar aprox. 25 millones de toneladas de carbono al año y utilizar soluciones basadas en la naturaleza para capturar 120 millones de toneladas de carbono al año”, detalló el referente de Shell. 

Pese a que los activos no sean aquello que les vaya a dar ventaja más competitiva. Se agregó que vender los 200 TWh al año de energías renovables serían equivalentes a iluminar 50 millones de hogares, o electrificar con energías renovables más de 10 ciudades del tamaño de la Ciudad de México.  

Además de perseguir su sostenibilidad económica y querer mantener una licencia social para operar, la empresa está forjando su ambición climática cada vez más: «estamos buscando emisiones netas cero para el 2050 o antes», indicó el referente de NBS para Shell en la región. Aquello incluiría empezar a reducir ahora no sólo las emisiones de sus operaciones, sino también la de sus clientes. 

«El 90% de nuestra huella de carbono neta proviene de nuestros clientes cuando usan nuestros productos», alertó. 

De allí que el valor de su transición energética esté al final de la cadena y no tanto, siendo propietarios de muchos activos. 

“No van a ver a Shell como parte de su estrategia comprar a todas las empresas eólicas”, aclaró el gerente general de NBS en Latinoamérica para Shell.