Muchos especialistas imaginan en un futuro que la energía que se utilizará será solo renovable. Para eso, el parque automotor y el transporte en general deberán tener motores eléctricos, la generación distribuida deberá estar arraigada en los hogares y el parque eléctrico de alta concentración conformado por centrales eólicas, solares, de biomasa e hidroeléctricas.

¿Cuándo se podrá dar este proceso? Ya hay localidades de Europa y en la región que durante algunos días la generación eléctrica se resuelve con tecnologías limpias, por caso, en Alemania, Noruega o Dinamarca. Uruguay hizo experiencias en este sentido también.

Para una conversión total, Víctor Bronstein,experto en energía y titular del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad, considera que habrá que realizar grandes transformaciones, aún demoradas. “El tema es metodológico”, plantea.

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“Para mejorar esta relación tienen que ocurrir otros cambios en nuestra sociedad y forma de vida, no sólo en las energías primarias que utilizamos. Por ejemplo, el transporte, que consume una gran cantidad de combustible, debería ser eléctrico. Esta transformación requiere de avances tecnológicos y de tiempo”, sostiene en contacto con energiaestratégica.com.

“Las energías renovables sólo aportan al flujo eléctrico”, aclara. Y explica que “hoy, el 40 por ciento de la energía primaria se utiliza para generar electricidad, es decir, que suponiendo que podamos generar el 100 por ciento de la electricidad con renovables, sólo estaríamos aportando un 40% de renovables a la matriz”.

Y a nivel mundial, Bronstein indica que “las energías renovables aportaron el año pasado sólo el 2,8 por ciento de la energía consumida. En 2015, el 2,4  por ciento. Es decir que sólo se creció 0,4 por ciento en un año. Si no se diferencian los flujos y se estudia la relación entre la energía y el sistema productivo, la forma de vida, el crecimiento económico, estamos hablando políticamente, pero con poco rigor científico”.