Quienes hayan tenido la oportunidad de meterse aunque sea una vez al mar conocen la fuerza de sus olas. Te empujan. Te giran. Te pasean. Y después de un rato, sin saber cómo, uno termina a varios metros de distancia del lugar en el que dejó sus ojotas.

Además de proveer un pasatiempo divertido, esa capacidad que poseen las olas y las ondas del mar para, por ejemplo, hacer oscilar las toneladas de acero de un transatlántico, conocida como energía undimotriz, puede aprovecharse para obtener energía eléctrica. ¿Cómo? Es algo que ingenieros y científicos de todo el mundo están investigando desde mediados del siglo XX.

Sin embargo, los proyectos para el aprovechamiento de la energía undimotriz a gran escala comenzaron a tomar mayor impulso en la década del ‘70, luego de la gran crisis petrolera que obligó a una búsqueda de fuentes renovables de energía. Actualmente, hay algunos emprendimientos en funcionamiento, especialmente en países con importante tradición marina como Dinamarca, Noruega, España y Portugal.

También, en 2013, se instaló una planta piloto en el puerto brasilero de Pecem. De todos modos, si bien se cuentan casi mil propuestas patentadas en el mundo, la mayoría todavía se encuentra en estado incipiente.

En la Argentina, el equipo pionero de investigación es el Grupo Undimotriz de la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN BA). Se trata de un grupo interdisciplinario de investigadores que está desarrollando un dispositivo para transformar la energía undimotriz en energía eléctrica, según informa la agencia TSS.

En este momento, están finalizando el prototipo a escala 1:10 (diez veces más chico), paso previo a la construcción del equipo final, el cual se instalará en la escollera del puerto de Quequén, provincia de Buenos Aires.