El proyecto ‘Vortex’, como se denomina este sistema de generación eléctrica a partir del brío del viento sin necesidad de aspas, tiene su origen en el 2006, cuando David Yáñez, uno de los tres desarrolladores, presentó la primera patente.

Junto a David Suriol y Raúl Martín, el investigador profundizó sobre la tecnología, al punto que para el próximo año un primer modelo verá la luz gracias al apoyo inicial de la firma española Repsol y de doce inversores privados más.

El dispositivo consiste en un cilindro vertical semirrígido, anclado en el terreno, que incluye materiales piezoeléctricos. La energía eléctrica se genera por la deformación que sufren esos materiales al entrar en resonancia con el viento, sistema conocido como ‘Efecto Magnus’, denominación otorgada por su creador alemán Heinrich Magnus que en 1853 descubrió el efecto físico.

Según expresan los desarrolladores del proyecto, la simplificación del sistema que ya no requerirá de palas consigue ahorros en materiales en transporte y en mantenimiento. Además, subrayan que puede llegar a generar hasta un 40 por ciento más de energía que un molino convencional.

En comunicación con energiaestrategica.com, Erico Spinadel, eminencia en la materia y titular de la Asociación Argentina de Energía Eólica, analiza las perspectivas de estos dispositivos: “habrá que esperar hasta que el modelo esté desarrollado y evaluar qué tipo de cualidades realmente presenta”.  Y advierte: “el papel a veces resalta condiciones que después en la práctica pueden darse o no”.

No obstante, el experto deja en claro: “Desde la Asociación saludamos la iniciativa de los innovadores; todo desarrollo que apunte a la mejora del uso de la energía eólica es bienvenida”.

Es todo un desafío encarar este tipo de proyectos: hay que hacer un prototipo, probarlo, modificarlo, se trata de inversiones que cuestan mucho dinero”, observa y remarca: “Le deseamos mucho éxito”.