Si pensamos a la energía como una estrategia para reducir el impacto ambiental, es imposible ignorar un sistema que funciona mediante un recurso que en Argentina abunda y se erige por su alta calidad, ante los ojos del mundo: el viento. La energía eólica se instala en el país de manera creciente, gracias a que posee un potencial de gran capacidad y desarrollo tecnológico, costos competitivos y una industria con posibilidad de generar puestos de trabajo en escala ascendente.

En este contexto, florece una faceta del rubro: el nicho mini eólico, destinado a la producción de turbinas más pequeñas. Estas constituyen una alternativa sustentable e ideal para abastecer a aquellos consumidores que se encuentran aislados de la red y carecen de los beneficios propios de la electricidad; pero también para quienes decidan invertir en pos de un ahorro futuro de grandes magnitudes.

Entre las empresas que producen equipamientos para estos fines, se destaca ST Charger. En diálogo exclusivo con Energía Estratégica, su titular, Héctor Cobelo, dio detalles acerca de la actualidad de los aerogeneradores de uso domiciliario. “El producto abarca un amplio espectro: viviendas aisladas, cabinas, repetidores de teléfono y radio, sistemas autónomos en distintas industrias, entre otros ámbitos. Su principal ventaja radica en la posibilidad de asegurarse una fuente de energía prácticamente inagotable”.

Ciertamente, los aerogeneradores ST producen electricidad de forma limpia y ecológica; y al ser el viento su principal y único sustento, garantizan un servicio constante e incapaz de caer. Los mismos pueden ser colocados en todo espacio donde los vientos soplen con alguna regularidad; requieren una fuerza mínima de 15 km/h para funcionar y alcanzan su máxima producción con vientos que soplen a menos de 44 km/h. Pero lo principal y verdaderamente importante, es su finalidad primera: satisfacer necesidades básicas.

Para hacer posible este objetivo, la empresa diseñó diferentes modelos, que van de acuerdo a los requerimientos del comprador. Afortunadamente, el abanico es aún más amplio: “La segunda aplicación que hemos desarrollado es relativo a la cuestión del agua caliente. Para zonas donde las posibilidades de acceder a este recurso son escasas, creamos un aerogenerador que se puede conectar, de manera directa, a un termotanque común y de esta manera posibilitar la utilización de agua caliente, hasta tanto funcione el termotanque”, señaló el representante.

El ahorro de energía que propone el dispositivo, representa una suma de dinero considerable, que sirve de complemento a una más de las tecnologías que ST Changer ofrece en la actualidad.  “El otro desarrollo es el equipo denominado Grid – Tie. Se trata de un mecanismo que se conecta a la red mediante un enchufe tradicional, sin necesidad de otros aditamentos, que tiene la virtud de reducir los costos de la facturación eléctrica”.

Cobelo presenta así una línea de producción pensada en pos del ahorro desde todas sus aristas, y completa el circuito anunciando en última instancia, el reemplazo de los viejos molinos de vientos. De acuerdo a la palabra del dirigente, se trata de una nueva bomba americana que, aunada al aerogenerador, permite extracción de agua mientras el viento sople.

En presencia entonces de un producto altamente competitivo en el mercado interno, fue acreedor de altos niveles en la demanda allá por el año 2000. La escala ascendente que los números mostraron casi de forma ininterrumpida, se vio opacada en el primer semestre del corriente, por causa de las fluctuaciones económicas que caracterizan la actual situación del país. Desde ST Charger, confían, no obstante, en las bondades de su propuesta y aguardan expectantes que retorne la confianza en el pueblo, para volver a invertir.

Respecto de las exportaciones e importaciones, que operan en un contexto macroeconómico complejo, el empresario alegó que “hoy en día la posibilidad de exportar es muy difícil”.

Salvando algunas necesidades puntuales de países limítrofes, las ventas al extranjero siguen siendo inviables y la causa principal radica en la escasa competitividad de las divisas nacionales, según señaló Cobelo. Sobre el mercado interno, destacó que ST Charger es una de las pocas fábricas que hoy se encuentran totalmente industrializada.

La energía eólica se convierte así en sinónimo de reserva económica y compromiso medioambiental. Con entrega inmediata, son el resultado de una industria que trabaja con insumos nacionales casi en su totalidad: desde la mano de obra, hasta los materiales. Entonces, pensar en energía eólica, es también pensar en el futuro.