Reportes de IRENA comunican que la capacidad instalada de energías renovables de gran escala en Panamá se mantuvo en 2296 MW durante 2019 y 2020. Además de la pandemia ¿qué otra variable influyó en que no haya nueva potencia instalada? 

Hay tres grandes dificultades para aumentar la capacidad instalada en Panamá: la falta de licitaciones, las distorsiones del mercado y las tarifas subsidiadas. 

¿En el caso de licitaciones qué problemática identifica? 

Inicialmente, la falta de licitaciones es una consecuencia de una mala planificación y la estructura en sí de las licitaciones, que se deben robustecer y modernizar, para proteger al país. A esto agrego también problemas en el seguimiento y control de los proyectos que se adjudican previamente.

Por ejemplo, están en stand by proyectos de gas por más de 1000 MW que significan un espacio reservado que pudiesen ocupar otros proyectos renovables o renovables con baterías.

¿Es necesario que las autoridades clarifiquen qué sucederá con esos proyectos detenidos? 

Exacto. Aquí, pudiésemos tal vez estar aprovechando otras tecnologías renovables a costos mucho más accesibles y con menor riesgo de ejecución de obras. Una planta de gas puede demorar unos tres años, mientras que las plantas solares con baterías podrán demorar un año, dependiendo del tamaño del que sean. 

En resumen, por cómo está estructurado el sistema de licitaciones y sus procedimientos de control no avanzamos. 

¿Qué casos testigo de esto puedes mencionar?

Un proyecto de carbón que se licitó no se concretó. El proyecto hidroeléctrico Changuinola II también se licitó y se canceló. Ahora tenemos los dos proyectos de gas que luchan por entrar pero el usuario no ve que los inversionistas esten concretando nada y desde el gobierno no hay claridad sobre las decisiones que tomará. 

¿Qué distorsiones de mercado complican a nuevos jugadores que quieren ingresar? 

En principio tenemos esquemas tarifarios que requieren actualizaciones. Estos son fuertemente subsidiados y no necesariamente como esquema atrae o ayuda a atraer inversionistas nuevos en distintos sectores, sean estos para licitaciones, grandes clientes o autoconsumo solar.

Luego, agrava la situación el hecho de que los costos elevados de la demanda no permiten la viabilidad de PPAs para grandes clientes.  Porque el costo de la demanda no se puede contratar independiente de la tarifa regulada y eso produce que posibles empresas que podrían venir a Panamá no ven ese atractivo energético. Ya hay empresas que son grandes clientes que buscan migrar a tarifas reguladas y no porque sea algo inmejorable, sino porque es menos peor que las condiciones para grandes clientes. 

¿Qué proyecciones de nuevo ingreso de generación espera la industria este 2021? 

Las cifras que tenemos es que en estos primeros meses del año ya han entrado más de 100 MW de potencia solar y se espera que entren unas centrales hidro y una planta eólica (un proyecto adjudicado en la segunda licitación eólica). Hacia finales de 2021, podríamos lograr un poco más de 200 MW ya sea por contratos de grandes clientes, mercado ocasional o mercado spot. 

¿Hay certezas de nuevas convocatorias a licitaciones renovables para este año?

Aún no. Eso pareciera estar sujeto a los proyectos de gas pendientes. Es importante mencionar que aunque esas plantas de gas arrancaran el proceso de construcción, las líneas a las que deberían entrar esa energía generada todavía no se han construido. Eso va a representar costos de generación obligada para el país. Y no tenemos un marco claro de planificación. 

Ahora mismo, con las licitaciones renovables que resuenan se da una situación adicional entre el gobierno y las térmicas que solicitan una licitación de corto plazo para ellas. Es más, el 23 de marzo el gobierno anunció que está preparando una licitación térmica. Pero las experiencias de licitaciones térmicas a corto plazo, en su mayoría significan altos costos.

El año pasado, autoridades de gobierno adelantó que avanzaría con al menos 30 MW piloto y luego 200 MW renovables para cubrir parte de la demanda de entidades de gobierno, ¿hay novedades al respecto?

Actualmente, el gobierno adeuda al sector eléctrico más de 100 millones por subsidios que no ha pagado. Entiendo que está en proceso de hacerlo, pero la deuda continúa. Adicionalmente, las instituciones del estado deben 30 millones por servicio eléctrico a las distribuidoras. Entonces, la propuesta del secretario de Energía, que entiendo que se refería a licitaciones de PPAs del estilo grandes clientes pero para el estado, generaría escepticismo de cómo se podría materializar habiendo 130 millones pendientes en el aire. Ya pasó prácticamente un año desde aquel anuncio y no se aterrizó en ninguna convocatoria específica. 

Panamá aún no tiene metas claras para incorporar energías renovables. Hoy (por ayer, 6 de abril de 2021), casualmente rompimos record nuevamente de partículas por millón de CO2 en el planeta. El reloj corre y Panamá en ese sentido se está quedando atrás. 

Desde su óptica como miembro del sindicato de industriales de Panamá, ¿las mesas de trabajo de acceso a la energía, generación distribuida y movilidad eléctrica, van por buen puerto?

Desde el Sindicato de Industriales se apoya a todas las iniciativas que fomentan el estado en el sector eléctrico. Algunos miembros están participando en la gestión que propone principalmente el Ministerio de Ambiente y la Secretaría de Energía. 

 ¿Estas mesas terminarán por promover el crecimiento de soluciones renovables en Panamá?

Al sindicato le preocupa que hayan demoras en tratar temas de calidad del suministro y el suministro eléctrico en sí. 

Otro tema son los certificados de fomento industrial. El sindicato también advierte que estos se pudieran aprovechar para el sector renovable y de baterías para que nuevas inversiones en estos sistemas puedan percibir hasta un 40% de reintegro en las inversiones.  Pero actualmente el dinamismo de la aplicación de los certificados está rezagado, lo que nos hace menos competitivos como país y como industrias para aplicar este tipo de tecnologías renovables.

A nivel personal, yo considero que se requiere más ejecución de estrategias, actualizar tarifas, leyes y regulaciones para que no nos quedemos atrás. Panamá se puede convertir en un hub de energía, pero hay que impulsar la coordinación institucional para aterrizar todas las estrategias en planes concretos para el país.