Son reconocidos los beneficios que se obtienen de la mezcla de biocombustibles con fósiles: fomentar el agro, reducir emisiones contaminantes, fuentes de empleo en zonas rurales, entre otros. Sin dejar de hacer esta observación, José Luis Durán, Gerente de Calidad de Combustibles y lubricantes de YPF, explica a energiaestrategica.com que al instrumentarse la medida de corte (en nuestro país del 10 por ciento), los estacioneros deben tener especial atención en la acumulación de agua en los tanques.

En palabras del referente técnico: “El agua –en los depósitos- igual a cero es una utopía. Siempre vamos a convivir con el agua. Los tanques transpiran cuando se hace la carga del producto, si ingresa humedad y ésta se condensa en las paredes: siempre vamos a convivir con el agua. Lo que pasa que si uno –por el estacionero- no es prolijo y proactivo para monitorear esos niveles de agua, y quitarla cuando llegan a determinados niveles, pueden producirse alteraciones del combustible”.

Éstas se presentan con mayor facilidad en la mezcla del bioetanol que en el biodiesel porque el etanol (cortado respectivamente con nafta) tiene propiedades higroscópicas que tienden a fusionarse con el agua e inmediatamente se inicia un proceso de separación del combustible; en el caso del biodiesel, se cumple esa verdad que el aceite y el agua no se mezclan.

Al respecto, Durán precisa que la nafta que se produce en una refinería “se fabrica en un 90 por ciento pensando en el 10 por ciento restante como alcohol, sea de azúcar o maíz. Si no se hacen los controles correspondientes el agua puede retirar el alcohol, lo que podría producir una pérdida de los valores octánicos en el combustible”.

Otro de los problemas es que se transfiera humedad dentro del tanque, y esa agua, en contacto con el alcohol, perjudique el tanque facilitando un deterioro acelerado”, señala.

No obstante, detalla que los pasos del control son “sencillos”: varillar el tanque con pasta detectora de agua y si se encuentran dentro de ciertos valores, (definidos cada uno por las propias petroleras, dentro de su política de calidad), de ser necesario se debe proceder a la extracción del agua con una bomba.